Bacterias y la depresión post-parto

Las bacterias y la depresion postparto

En la sociedad actual, ser madre va más allá de los cambios hormonales y bioquímicos que se producen en la mujer. Es un momento familiar clave, en el que se espera de la madre que esté a pleno rendimiento emocional. Sin embargo, muchas mujeres notan cómo no son capaces de encajar en el papel que se les presupone.

La depresión post-parto es una realidad que hasta hace poco estaba invisibilizada y que afecta a  cerca del 15% de las mujeres. Se trata de un trastorno del estado de ánimo en el que se experimentan sentimientos de extrema tristeza, ansiedad y cansancio, que les dificultan a las madres la capacidad para realizar las actividades diarias de cuidado de sí mismas y del recién nacido.

Tal y como explica el National Institute of Mental Health no existe una única causa para este trastorno, “sino que es una combinación de factores físicos y emocionales. Después de dar a luz, los niveles de hormonas (estrógeno y progesterona) en las mujeres bajan rápidamente. Esto genera alteraciones químicas en el cerebro que pueden provocar cambios en el estado de ánimo”, detallan.

A los cambios hormonales hay que sumar las exigencias sociales o económicas que recaen sobre la mujer, que muchas veces no puede tomarse el tiempo necesario para recuperarse del parto.

La relación que existe entre las alteraciones hormonales y la composición de la microbiota intestinal es ya una evidencia científica que se está aplicando para diseñar tratamientos en otras patologías, como la del Síndrome del Ovario Poliquístico o la endometriosis.

También se ha avanzado mucho en los últimos años para entender con más precisión cómo funciona el eje intestino-cerebro. Con estas dos premisas sobre la mesa, la comunidad científica está cada vez más convencida de la importancia de la microbiota en la salud femenina, pudiendo ser una herramienta terapéutica en los casos de depresión postparto.

De hecho, así lo demostró un estudio realizado por la Universidad de Auckland, en el que se analizó el efecto de una cepa concreta de lactobacilo en el embarazo de 380 mujeres: el Lactobacillus rhamnosus HN001. El trabajo se hizo a doble ciego, controlado con placebo, y se estudió a las participantes durante todo el periodo gestante y los seis meses posteriores.

En las conclusiones de la investigación se puede comprobar cómo las madres a las que se les suministró un tratamiento probiótico tuvieron unas puntuaciones de depresión y ansiedad significativamente más bajas que las del grupo placebo.

Un estudio demostró la efectividad de la cepa Lactobacillus rhamnosus HN001 para reducir los síntomas de depresión  y ansiedad en 380 mujeres embarazadas

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