¿Cuándo usar probióticos en Pediatría?

bebe pediatra

Usar probióticos en la práctica clínica pediátrica es muy habitual, pero es normal que surjan dudas a la hora de escoger qué productos utilizar, dado que con los niños, así como con las personas mayores y los pacientes inmunodeprimidos, todas las precauciones son pocas.

Seguir las guías médicas

Muchos médicos insisten en la necesidad de seguir las guías y recomendaciones de las sociedades científicas para diseñar estrategias terapéuticas que sean eficaces y seguras para los más pequeños de la casa.

El portal italiano Microbioma.it recoge una entrevista a la investigadora Mariella Baldasarre, de la Universidad de Bari, en la que explica que el médico pediatra «tiene la responsabilidad de recetar productos que no solo sean eficaces, sino que sean seguros, ya que en la edad pediátrica hay un mayor riesgo de aparición de intolerancias alimenticias».

Sociedades europeas y americanas

La experta italiana toma de referencia las recomendaciones de la ESPGHAN (The European Society for Paediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition) sobre el uso de probióticos en Pediatría, una tendencia también apoyada por otras instituciones, como la American Academy of Pediatrics, «que asegura que los probióticos pueden favorecer el bienestar de los niños y ayudar en el tratamiento de algunas patologías».

La ESPGHAN recomienda el uso de probióticos en Pediatría especialmente en tres supuestos:

  • Gripe estomacal aguda
  • Diarrea provocada por antibióticos
  • Diarrea nosocomial

En el primer supuesto, los probióticos no son el único tratamiento, según Baldassarre, pero su utilización puede ayudar a reducir de forma importante el número de días que el niño o la niña presenta sintomatología. También reduce el tiempo durante el que se producen descargas de heces.

La ESPEGHAN especifica también qué cepas probióticas son las recomendables en estas tres situaciones:

Lactobacillus rhamnosus GG

Saccharomyces boulardii

Lactobacillus reuteri

Otro de los objetivos de utilizar probióticos en Pediatría es el de la prevención. Y ahí tiene una gran relevancia la dosis. «Para la prevención de la diarrea por antibióticos es importante suministrar dosis que van desde 1 hasta 10 millones de bacterias vivas y vitales, porque dosis inferiores no sirven», especifica la doctora,

La suministración probiótica tiene que seguir, obligatoriamente, después de que se haya terminado la tanda de antibióticos, «para así favorecer la recuperación del equilibrio de la microbiota», según la experta.

 

Diarrea por antibióticos
  • Se habla de 1 caso de cada 3/5
  • En diarrea nosocomial, los porcentajes varían entre un 5 y un 11%

 

Factores de riesgo
  • Edad: es más frecuente que un niño pequeño, con menos de 3 años, sufra este tipo de diarreas
  • Antibióticos
  • Tipo de antibiótico que el niño ha consumido
  • Área de hospitalización

 

Características de un probiótico en Pediatría

Para que sea seguro, no debe tener:

  • Plásmidos portadores de resistencia bacteriana
  • Alérgenos que puedan provocar el desarrollo de una intolerancia
  • Fructosa, porque puede activar la intolerancia a la lactosa

Los rasgos que sí debe tener son:

  • Shelf-life
  • Bacterias en condiciones de llegar intactas al colon, consiguiendo sobrevivir a las secreciones gástricas del estómago (esto se consigue gracias a la microencapsulación y a las técnicas de IV generación)
consulta pediatra

Mariella Baldassarre termina su entrevista para Microbioma.it subrayando lo importantísimo que es que se utilicen cepas específicas para según qué patología. «No es posible que un probiótico sea válido para todas las enfermedades ni para todos los niños».

En resumen, la médico e investigadora apuesta por una integración probiótica individualizada y de precisión, los dos pilares sobre los que se sustenta la Medicina actual y la del futuro.

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