¿Qué son los Probióticos de IV Generación?

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Cuando hablamos de los productos del laboratorio Bromatech, siempre decimos que son probióticos de IV Generación y que son de derivación humana. Insistir tanto en estos dos conceptos responde a una serie de razones que trataremos de aclarar en este artículo.

Bacterias beneficiosas para la salud

Según la OMS, los probióticos son «microorganismos vivos que, cuando son administrados en la cantidad adecuada, ejercen un efecto beneficioso para la salud de quien los recibe». Es decir, están compuestos por bacterias que desarrollan una serie de funciones en nuestro organismo cuando las consumimos.

Recientes estudios, así como la práctica clínica, nos están demostrando que «probiótico» es un concepto demasiado general para indicar una nueva fase de la medicina: la Microbioterapia o terapia con microbios especie-específicos.

¿Qué significa especie-específicos? Es precisamente lo que nos indica la capacidad de una cepa bacteriana para:

  • Colonizar una especie animal concreta
  • Producir determinados metabolitos (cualquier sustancia producida durante el metabolismo -digestión u otros procesos químicos corporales)
La huella genética

Es la huella genética bacteriana, o sea, el conjunto de genes característicos de cada una de las cepas, la que permite a las bacterias incluidas en una formulación probiótica:

  • Adherirse al epitelio gastrointestinal
  • Crear colonias
  • Ser reconocidas y aceptadas por nuestro sistema inmunitario

Sin adhesión, la acción probiótica es muy limitada en el tiempo.

Las generaciones tecnológicas

Otra características a tener en cosideración a la hora de elegir una buena bacteria probiótica es su generación tecnológica. Por eso hoy en día se habla de probióticos de IV generación que tienen características especificas que veremos más adelante.

Y ¿qué es esta cuarta generación? ¿Cuáles fueron las anteriores? Hagamos un pequeño repaso por la historia de la comercialización de los probióticos.

Probióticos de I Generación: bacterias «desnudas»

Las bacterias son microorganismos y, por tanto, necesitan de un ecosistema apto que les permita sobrevivir. Si no, no pueden seguir ejerciendo las funciones biológicas que les corresponden. La primera generación de probióticos se conoce como la de las «bacterias desnudas», por la forma en la que se presentaban al público.

En aquel momento, se utilizaba un proceso denominado liofilización para separar la bacteria del sustrato de cultivo en el que se almacenaba. La liofilización es un proceso de deshidratación, como una especie de hibernación, que dejará a la bacteria «dormida» hasta que llega a nuestro sistema gastrointestinal. Cuando llega allí, despierta, dado que encuentra las condiciones adecuadas para subsistir, alimentarse y formar colonias.

Sin embargo, el proceso de liofilización es muy delicado para la bacteria. ¿Por qué? Pues porque para sobrevivir dentro del producto probiótico debe estar en todo momento en una horquilla de humedad entre el 2% y el 5%.

Si está por debajo, se deshidrata y muere. Si sobrepasa el 5%, despierta pero no consigue sobrevivir al no encontrar alimento.

Los tres grandes enemigos de los probióticos

  1. La humedad, en exceso o en escasez
  2. Temperatura y luz solar, debido a la deshidratación que produce
  3. Presión mecánica, lo que impide que estos productos se puedan desarrollar en pastillas, ya que fallecerían alrededor del 60% de las bacterias contenidas en su formulación
Probióticos de II Generación: DDS (Drug Delivery System)

Los problemas derivados de la liofilización obligaron al mercado farmacéutico a seguir investigando para poder conservar las bacterias íntegras en los productos probióticos. Así surgieron los probióticos de 2º generación, conocidos como probióticos DDS.

Estas siglas se corresponden con la expresión inglesa Drug Delivery System, un método que se desarrolló para proteger el contenido de la cápsula de gelatina del probiótico de los efectos de la acidez gástrica. Para ello, se incluyó en las cápsulas una capa de «barniz» creada con derivados de celulosa o copolímeros de ácido metacrílico.

Este revestimiento se deshace en el ambiente alcalino característico del intestino delgado, permitiendo que el probiótico se mantenga en la cápsula intacto hasta que llega al ambiente idóneo para su supervivencia. Por eso se habla, en estos casos, de gastrorresistencia o enteroprotección.

El problema es que este sistema actualmente, y por imperativo legal, solo puede ser utilizado en fármacos, mientras que la gran mayoría de los probióticos se comercializan como complementos alimenticios.

Probióticos de III Generación: Bacterias microencapsuladas

El avance de la industria nos lleva al desarrollo de la microencapsulación (MI). Este proceso consiste en revestir el contenido en polvo de los probióticos con un líquido gelatinoso que se seca y crea una especie de revestimiento individual gastrorresistente.

La eficacia de este procedimiento es muy elevada, ya que permite resistir al:

  • Ácido del estómago
  • Temperatura
  • Presión mecánica
  • Humedad

Solamente existe una crítica y es que el revestimiento no es uniforme para todos los microglóbulos. Teniendo en cuenta que el contenido de bacterias de un probiótico se mide en número de unidades formadoras de colonias (UFC), este puede verse afectado y que las bacterias microencapsuladas pasen de ser cientos de miles a solo varias unidades.

Probióticos de IV Generación: Bacterias High Performance

En los últimos años, la investigación ha ido avanzando y se han conseguido enormes avances en el campo de la conservación de las bacterias en las formulaciones probióticas. Concretamente, a día de hoy los mejores productos del mercado son probióticos de IV Generación.

Estos están compuestos por cepas probióticas que han sido seleccionadas y reproducidas mediante un cultivo industrial, consiguiendo que sean resistentes y especialmente activas. Es en este contexto en el que entra en juego el concepto shelf-life, que mide la capacidad de conservación de las cepas.

Con esta selección específica, la microencapsulación ya no resulta necesaria y la eficacia de la acción probiótica es mucho mayor que la del resto de generaciones tecnológicas.

La Microbioterapia

El laboratorio Bromatech lleva más de 20 años formulando productos probióticos, trabajando con las mejores cepotecas, de las que saca esas formulaciones específicas y de derivación humana que permiten a los profesionales de la salud utilizar sus probióticos como herramienta terapéutica.

Por eso, solo se puede hablar de Microbioterapia (proceso médico que se basa en la utilización de microorganismos vivos para la modulación de la microbiota y la consecución del equilibrio del ecosistema intestinal), cuando los probióticos que se utilizan son de derivación humana y de IV Generación.

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