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Digestivo y nutrición

Celiaquía, sensibilidad al gluten y microbiota

por | Feb 28, 2019 | Digestivo y Nutrición

Según el equipo investigador de Pavia, la sensibilidad al gluten no celíaca tiene como causa principal una alteración de la microbiota particular, caracterizado por la disminución de Firmicutes y/o Bifidobacterias productoras de butirato, “lo que conduce a niveles bajos de butirato intestinal”, sostienen. Una vez más nuestra microbiota como protagonista.

¿Te sienta mal comer gluten?

No son pocas las personas que sin ser celíacas sienten malestar y síntomas digestivos cuando comen gluten. Lejos de ser una moda (de un tiempo a esta parte es mucho más habitual conocer gente con este cuadro sintomatológico y ver en las estanterías de los supermercados productos etiquetados con el lema ‘Sin gluten’), la sensibilidad a esta proteína es una realidad, que cada vez afecta a un mayor número de personas.

Antes de nada, es importante diferenciar entre la alergia al gluten, la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten no celíaca.

Alergia al gluten

Condición poco común que ocurre cuando el sistema inmune de una persona acumula una respuesta alérgica a la proteína del trigo, lo que lleva a problemas leves y, en algunos casos, a una potencial reacción peligrosa, llamada anafilaxia.

Enfermedad celíaca

Enfermedad hereditaria en la que ingerir alimentos con gluten conlleva que se produzca una inflamación y daños en el revestimiento del intestino delgado. Esto desequilibra la función intestinal, generando dolor estomacal, hinchazón, gas y diarrea, pérdida de peso, erupciones en la piel, problemas óseos, fatiga o depresión, entre otros. Si esta patología no se trata, puede provocar el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.

Sensibilidad al gluten no celíaca

Los que la sufren, experimentan síntomas internos dolorosos cuando comen gluten y sufren fatiga, neblina mental, dolor articular y erupciones cutáneas.

Aunque todavía son muchas las dudas que la comunidad científica tiene con respecto a este trastorno, se ha avanzado mucho en sus posibles causas, siendo la disbiosis y la hiperpermeabilidad intestinal dos de las más destacadas.

Así lo confirmó un equipo de investigadores de la Universidad de Pavia, entre los que se encuentra el médico Marcello Romeo, que publicaron un estudio en el que trataron de definir algunos de los mecanismos que se establecen entre la microbiota y la sensibilidad al gluten no celíaca.

La disbiosis, uno de los dos factores antes mencionados como posibles desencadenantes de esta sensibilidad alimenticia, es la alteración de las bacterias intestinales que conforman nuestra microbiota, puede ser la causa y el efecto de problemas y daños en la membrana intestinal. Estas agresiones que se producen en la membrana tienen como consecuencia una alteración de la permeabilidad, lo que desemboca en el segundo factor de las intolerancias alimenticias: la hiperpermeabilidad intestinal.

¿Y porque se relaciona la microbiota con la sensibilidad al gluten?

Según el equipo investigador de Pavia, la sensibilidad al gluten no celíaca tiene como causa principal un perfil disbiótico (de desequilibrio) particular, caracterizado por la disminución de Firmicutes y/o Bifidobacterias productoras de butirato, “lo que conduce a niveles bajos de butirato intestinal”, sostienen.

Sin embargo, son optimistas con respecto a esta dolencia y creen que es “transitoria y evitable”, dado que está relacionada directamente con la calidad y el equilibrio de la dieta y de la microbiota intestinal “y no con la presencia de gluten en sí misma”.

Su tratamiento todavía está siendo objeto de discusión y más, si cabe, su diagnóstico. Aunque es evidente que lo ideal sería hacer estudios personalizados, la realidad de la práctica clínica es que el primer paso para diagnosticar una sensibilidad al gluten no celíaca es descartar la existencia de alergia al trigo o de enfermedad celíaca, así como de otras patologías relacionadas con el aparato digestivo, con las que comparte muchos síntomas.

Cuidado con la auto-prescripción de una dieta sin-gluten

Una advertencia que realiza el equipo investigador en su estudio es el de los peligros de la auto-prescripción de una dieta sin gluten que se está generando entre la población debido, entre otras cosas, a ese difícil diagnóstico, que muchas veces alarga el camino del paciente hacia su recuperación, lo que le lleva a tratarse por sus propios medios, y por la presencia mediática tan relevante que está teniendo este nuevo trastorno.

“Una autoadministración de una dieta libre de gluten significa exponerse a una serie de riesgos nutricionales y a la posibilidad de desarrollar obesidad u otras comorbilidades. No está claro que una dieta sin gluten sea el tratamiento adecuado para esta enfermedad. Ni siquiera se sabe, en el caso de tener que aplicarla, cuál debería ser su duración ni cuán estricta debería ser”, recogen en el documento.

sensibilidad gluten microbiota

Una ingesta probiótica dirigida a la sensibilidad al gluten

Los investigadores consideran en su estudio que una ingesta probiótica dirigida en los pacientes con sensibilidad no celíaca al gluten sí podría ser un aspecto fundamental de su tratamiento, ya que todos parten de esa disbiosis antes comentada, con escasa representación de Firmicutes y Bifidobacterias.

Algunas de las cepas que los profesionales apuntan como posibles aliadas contra este trastorno son B. bifidum, B. longum y B. adolescentis, “que son las especies dominantes del género Bifidobacteria en el colon”, y que son responsables de la producción del butirato y de un relevante efecto antiinflamatorio.

De hecho, los probióticos compuestos por bifidobacterias, solas o combinadas con cepas específicas de lactobacilos y estreptococos, han demostrado ser muy efectivos en la prevención y/o en el tratamiento de colitis inducida, síntomas del síndrome del intestino irritable y enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa, en estudios realizados tanto en ratones como en humanos.

Así, la modulación de la microbiota a través de una integración con cepas específicas de derivación humana y de cuarta generación podría ser una vía de tratamiento que solucionase los problemas que la sensibilidad no celíaca al gluten les genera a aquellos que la sufren.

Bibliografía
  • https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29099090/

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