Omega-3 EPA Yy DHA

El omega-3 es un ácido graso poliinsaturado de cadena larga que realiza funciones esenciales para nuestra salud y que necesitamos adquirir con la dieta, porque nuestro cuerpo no es capaz de sintetizarlo por sí mismo. Como sabemos hay diferentes formas de omega-3, entre ellas las mas interesantes y conocidas son EPA y DHA.

Sus beneficios y propiedades han sido ampliamente demostrados por la literatura científica y su ingesta es recomendada por todas las sociedades de nutrición y salud para poder conseguir los niveles adecuados que necesita nuestro organismo. 

Diferencia entre el omega-3 y el omega-6

Así como el omega-3 tiene la buena fama que merecen sus propiedades y contribuciones a nuestra homeostasis, pasa exactamente lo contrario con el omega-6, que siempre hemos asociado a un peor estado de salud y a problemas relacionados, sobre todo, con el corazón.

Ambos son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, pero mientras que el omega-3 es productor de citoquinas y otras moléculas antiinflamatorias, el exceso de omega-6 desencadena procesos proinflamatorios que acaban produciendo situaciones patológicas.

Es importante resaltar que la inflamación, en cualquiera de sus formas, es un fenómeno que está subyacente en la gran mayoría de patologías que padece la sociedad occidental actual, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares, metabólicas, intestinales, neurodegenerativas, inmunitarias…

De hecho, existe el concepto «inflamación de bajo grado» (low grade inflammation), que se utiliza precisamente para denominar a ese ambiente proinflamatorio que se genera en el organismo y que funciona como llave o detonador de enfermedades de diverso tipo.

Cuando nuestro organismo presenta una ratio desequilibrada entre omega-3 y omega-6 se está favoreciendo la existencia de esa atmósfera inflamatoria. La cuestión es que, en nuestra sociedad, por culpa de la dieta poco equilibrada que se suele seguir frente a la alimentación prebiótica que beneficiaría a nuestra salud, se produce una importante descompensación en favor del omega-6. 

Tipos de omega-3: ALA, EPA y DHA

La familia del omega-3 deriva del ALA, el ácido alfa-linolénico, mientras que el omega-6 deriva del AA (ácido araquidónico). A través de este ácido linolénico, el ser humano puede sintetizar el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Esto es posible porque el ALA actúa como precursor, pero ¡ojo! Esta bioconversión es muy limitada y no garantiza en absoluto que a través de ella vayamos a cubrir las necesidades básicas de EPA y DHA.

El EPA y el DHA también se encuentran en fuentes alimenticias marinas de origen animal y vegetal: pescados, mariscos, moluscos, algas… son ricos alimentos en los que se pueden encontrar estos ácidos en cantidades elevadas, por lo que se recomienda su inclusión en la dieta habitual.

Dosis diaria recomendada de EPA y DHA

La dosis diaria recomendada de EPA y DHA actualmente vigente y como prevención bascula entre los 500 y los 1.000 miligramos. Pero, tal y como explica el Dr. Peter Lembke, formulador de los productos de DHANEO, «si se busca una aplicación terapéutica para aumentar los valores de omega-3, podrían superarse los 3.000 o 4.000 miligramos al día».

Conociendo estas recomendaciones, podemos intentar dilucidar cuánto déficit de este ácido podemos llegar a cosechar según nuestra alimentación. Tomando como modelo la toma de pescado dos días a la semana, garantizaríamos apenas la ingesta de entre 0,3 y 0,45 miligramos diarios. ¡Tenemos mucho margen de mejora!

Suplementos de alta biodisponibilidad

En este contexto, pueden resultar de gran ayuda los suplementos de omega-3, pero elegir un producto adecuado será clave para que las cantidades que antes referíamos se cumplan sin necesidad de ingerir una cantidad incómoda y poco lógica de perlas.

Por eso, es indispensable que el suplemento que elijamos cumpla con dos características fundamentales: que sea de extrema pureza, para evitar contaminantes como los metales pesados, y que tenga una elevada biodisponibilidad, como ocurre en el caso de los suplementos de DHANEO, que se presentan en forma de triglicéridos. Otras presentaciones, como los ésteres etílicos, tienen una reducida disponibilidad en el organismo.

¿Qué beneficios tiene aumentar la ingesta de EPA y DHA?

Alimentarse mejor es siempre sinónimo de salud, de equilibrio y de bienestar. Mejora nuestra situación clínica, mantiene nuestra microbiota en forma y consigue que nuestros mecanismos fisiológicos funcionen a la perfección.

Una dieta prebiótica y con alto aporte de omega-3 será clave para estar saludable. De hecho, cuando se consume una dieta rica en EPA y DHA se produce un efecto antiinflamatorio. Además, la suplementación con EPA y DHA también es capaz de reducir la producción de esas citoquinas proinflamatorias que pueden desencadenar respuestas adversas en el organismo.

De manera más concreta, se han destacado los siguientes beneficios con la toma de EPA y DHA.

EPA y DHA: beneficios comunes

DHA: el aliado de la infancia, la maternidad y elemento fundamental del ojo y el cerebro

El DHA, por tanto, es especialmente importante en los primeros momentos de vida y en el embarazo y la lactancia, mientras que el EPA nos ayuda de manera más evidente en la edad adulta, para prevenir enfermedades cardiovasculares.

A la luz de lo expuesto, podemos concluir que la toma de omega-3, dirigida por un profesional que ayude a corregir el déficit presente en nuestra sociedad, contribuirá a mejorar nuestro estado de salud global y podrá servir como una herramienta terapéutica coadyuvante en patologías en las que medie una inflamación orgánica sistémica.

Bibliografía

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