PROBIÓTICOS DE DERIVACIÓN HUMANA

Probióticos de derivación humana

Para que puedan ser eficaces, se aconseja elegir probióticos de derivación humana, es decir, aquellos formulados con microorganismos que forman parte, de manera natural, de la composición de nuestra microbiota

probióticos de derivación humana

¿Qué son las bacterias probióticas?

Cuando se habla de bacterias, el imaginario social piensa directamente en los microorganismos enemigos o patógenos. Pero existe un micro mundo beneficioso para nuestro bienestar, que puede ser repoblado con probióticos de derivación humana, es decir, con bacterias propias de nuestro ecosistema. Porque sí, tenemos bacterias en nuestro organismo de manera natural que ejercen en nosotros importantes funciones.

De hecho, se calcula que solo 1 de cada 30.000 bacterias conocidas es nociva. Solamente se han identificado 150 familias patógenas frente a un total de 1.400 consideradas “bacterias amigas”, es decir, bacterias buenas para nuestra salud intestinal y general.

En esta “mala fama” que tradicionalmente han tenido las bacterias, hay una excepción: los fermentos lácteos, los únicos que no se han considerado perjudiciales. El hombre ha utilizado alimentos fermentados desde tiempos inmemoriales y conoce sus beneficios en la salud humana.

 

Composición de la microbiota intestinal

Tan importante es la presencia de bacterias en nuestro organismo como lo es su distribución dentro de él. Y es que a día de hoy la ciencia ya ha demostrado que un desequilibrio en la composición de nuestra microbiota puede alterar nuestro estado de salud.

A este desequilibrio se le denomina disbiosis y, junto a una correcta alimentación prebiótica y antiinflamatoria, puede ser revertida con la toma de probióticos de derivación humana.

probióticos de derivación humana

Probióticos para la salud humana

La importancia que le damos a las bacterias no es casual. Son la forma más difundida de microorganismos, pero además son las que más presencia tienen en nuestra microbiota. Por eso son el “ingrediente” que contienen los probióticos de derivación humana, porque son las que pueden contribuir a la repoblación de nuestro ecosistema intestinal.

Aunque en nuestra microbiota también hay hongos, protozoos o arqueas, las bacterias son el tipo de microorganismo más estudiado y se sabe que están presentes en poblaciones muy distendidas numéricamente, llegando a los cien mil millones de microorganismos. Y, ¿cómo se organizan en ese micro mundo que llevamos dentro? Según explica la literatura científica, nuestras bacterias se agrupan en géneros, que a su vez se subdividen en especies. Dentro de una misma especie, están las cepas.

¿Qué es una cepa probiótica?

Conocer qué cepas lleva un probiótico de derivación humana es muy importante, porque cuando se habla de su efecto beneficioso en la salud, nos referimos a que ese efecto está probado clínicamente en una cepa concreta, no en toda la especie bacteriana. En las cajas de nuestros productos detallamos cuál es su formulación exacta.

probióticos de derivación humana

Probióticos de derivación humana vs. de derivación animal

La clave para que una bacteria pueda ser utilizada como una herramienta terapéutica es que tenga la capacidad de quedarse en nuestro organismo, que sea reconocida por él y que cumpla con sus funciones. Por eso es tan importante que los probióticos sean de derivación humana, porque sólo nuestras propias bacterias son capaces de constituir nuestra microbiota, que tiene unas bacterias diferentes a las de una vaca, por ejemplo.

Las bacterias de origen animal, como las que se pueden consumir con los yogures u otros alimentos probióticos, pueden ejercer un efecto beneficioso, pero será temporal y sin efectos a largo plazo, porque este tipo de cepas no tienen la capacidad de quedarse en el intestino humano, formando colonias. Pasan por él pero después son eliminadas con las heces. 

En base a esto, también se habla de probióticos alóctonos (aquellos formulados con bacterias de origen no humano y cuyo efecto es transitorio) frente a probióticos autóctonos (es decir, probióticos de derivación humana que forman colonias permanentes y ejercen un efecto beneficioso para el que los toma).

Los probióticos de derivación humana tienen la capacidad de: 

Formar colonias permanentes en nuestro sistema gastrointestinal

Adherirse a las paredes intestinales y repartirse en diferentes nichos ecológicos

Facilitar la digestión enzimática y la síntesis de vitaminas fundamentales, como las del grupo B

Estimular nuestro sistema inmune

 

Protegernos contra la proliferación de bacterias patógenas

Por tanto, a la hora de adquirir un probiótico debemos saber que es de derivación humana, que sus bacterias pueden llegar vivas al área de colonización intestinal correspondiente y que son cepas específicas, no mezclas heterogéneras en las que las distintas bacterias pueden competir entre sí.

Funciones de la microbiota

La microbiota intestinal está considerada prácticamente como un órgano más de nuestro cuerpo, con importantes conexiones con el resto de los sistemas del organismo. Entre otras cosas:

probióticos de derivación humana

Suministro de nutrientes esenciales: La microbiota es capaz de sintetizar algunas sustancias que el ser humano no puede producir por sí mismo, como los ácidos grasos de cadena corta.

probióticos de derivación humana

Sintetizar componentes con acción antimicróbica, como las bacteriocinas, que son sustancias con acción bactericida y bacteriostática, o el ácido láctico.

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Estimular la respuesta del sistema inmune intestinal. Esta función nos permite estar protegidos frente a otros organismos patógenos.

probióticos de derivación humana

Mejorar y estabilizar la integridad de la barrera intestinal, especialmente en los casos que se da un problema de hiperpermeabilidad.

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