SIMBIÓTICOS

¿Qué son los simbióticos?

Hemos hablado de probióticos y de prebióticos, pero también existen los simbióticos. ¿Sabes qué son? El término fue acuñado en 1995 por los investigadores Gibson y Roberfroid, que describieron de esta manera la acción sinérgica que pueden ejercer los prebióticos y los probióticos combinados.

Estos tres productos (probióticos, prebióticos y simbióticos) tienen como objetivo último, cuando se toman, reequilibrar la microbiota intestinal, que así mejorará nuestra salud. Por eso, la evidencia científica apoya que su uso en la dieta humana es favorable para el bienestar sistémico.

Cuando hablamos de simbióticos, estamos refiriéndonos a la sinergia que se consigue al unir las propiedades de un producto prebiótico y de otro probiótico. Es decir, podemos hablar de que un producto es un simbiótico cuando el componente prebiótico con el que se formula tiene un efecto beneficioso, de manera selectiva, en un microorganismo probiótico concreto. Y, ¿cuál es el objetivo? Que esa combinación específica mejore la supervivencia de las bacterias que viven en nuestro tracto gastrointestinal, fortaleciendo nuestra microbiota.

¿Qué propiedades tienen los simbióticos?

Los simbióticos tienen propiedades probióticas y prebióticas y se crearon para superar algunas posibles dificultades en la supervivencia de los probióticos en el tracto gastrointestinal.

Los simbióticos se utilizan no sólo para mejorar la supervivencia de los microorganismos beneficiosos que podemos ingerir con los probióticos, sino también para estimular la proliferación de cepas bacterianas autóctonas específicas presentes en nuestro intestino.

simbióticos

¿Cómo elegir buenos simbióticos?

El primer aspecto a tener en cuenta al elaborar la formulación de un simbiótico debe ser la selección de un prebiótico y un probiótico apropiados, que ejerzan un efecto positivo en la salud del huésped cuando se usan por separado. Determinar las propiedades específicas que debe poseer un prebiótico para tener un efecto favorable sobre el probiótico parece ser el enfoque más apropiado de cara a conseguir un simbiótico realmente eficaz.

Por hacer una metáfora fácil. ¿Qué ingredientes elegirías para hacer un bizcocho? Seguro que la mejor harina, la levadura fresca más sabrosa y los huevos caseros que mejor calidad tienen. Así, el bizcocho estará más rico y será más esponjoso. Con los simbióticos ocurre lo mismo, para que su efecto sea el más beneficioso debe contar en su formulación con los mejores componentes probióticos y prebióticos.

¿Y por qué esta cuestión es tan importante? Pues porque si no se eligen adecuadamente los componentes de un simbiótico, este podrían aumentar las molestias intestinales (como por ejemplo, la hinchazón), porque algunos prebióticos podrían estar favoreciendo el crecimiento de determinadas bacterias gasógenas (productoras de gas).

Como siempre, desde Nutribiótica recomendamos siempre que sea un profesional actualizado en Microbioterapia el que aconseje qué, cómo y durante cuánto tiempo tomar los probióticos, los prebióticos y los simbióticos.

¿Cómo funcionan los simbióticos?

Considerando el hecho de que un probiótico es esencialmente activo en el intestino delgado y los probióticos son especialmente activos, es decir, que actúan de manera preferente, en el intestino delgado. Los prebióticos, por su parte, ejercen su función principalmente en el intestino grueso. Los simbióticos tienen, pues, un efecto sinérgico. Esta acción sinérgica da como resultado:

    La modulación de la actividad metabólica en el intestino

    El mantenimiento de la bioestructura intestinal

    El desarrollo y fortalecimiento de una microbiota beneficiosa

    La inhibición de patógenos presentes en el tracto gastrointestinal

    Beneficios de los simbióticos

    ¿Qué beneficios tiene tomar simbióticos? Su toma bien pautada puede contribuir al:

    • Aumento de Lactobacillus y Bifidobacterias y preservación del equilibrio de la microbiota
    • Reducción en la concentración de metabolitos indeseables
    • Inactivación de sustancias cancerígenas, como las nitrosaminas
    • Aumento importante de los niveles de ácidos grasos de cadena corta
    • Efectos antibacterianos y antialérgicos
    • Mejora del sistema inmune
    • Capacidad para contrarrestar procesos de descomposición en el intestino
    • Prevención de la diarrea y el estreñimiento
    • Prevención de la traslocación bacteriana y reducción de la incidencia de infecciones nosocomiales en los procedimientos posquirúrgicos
    • Mejora de la función hepática en pacientes que padecen cirrosis

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    Simbióticos para la salud intestinal

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