Respira contigo, recuerda contigo, decide contigo. Eres un superorganismo con un ecosistema en ti: la microbiota.
Dos formas perfectas de entender tu superorganismo a cualquier edad: un encuentro en directo gratuito con la Dra. Sari Arponen y El mundo secreto de la microbiota, su libro ilustrado para los más pequeños.
Un encuentro divulgativo, sin tecnicismos innecesarios, donde la doctora Sari Arponen recorre los conceptos clave: qué es, qué hace, qué la altera y qué hábitos de tu día a día marcan la diferencia.
Este libro, ilustrado maravillosamente por Lirios Bou, explica la microbiota a los más pequeños (y no tan pequeños). Conoceremos a Akmu y Bifi, dos simpáticos microorganismos con una gran misión: enseñarnos cómo funciona nuestro cuerpo y demostrarnos que cuidar de nuestras bacterias buenas es imprescindible para crecer sanos y fuertes.
Acompaña a estos diminutos protagonistas en un viaje fascinante donde aprenderemos:
¡Descubre que no todos los "bichitos" son malos y aprende a cuidar tu cuerpo!
Comprar el libroBillones de microorganismos que viven en simbiosis contigo desde el día en que naciste. No son intrusos. Son parte de ti.
Bacterias, virus, hongos, arqueas y protozoos que habitan en tu cuerpo formando un ecosistema tan personal como tus huellas dactilares. Su versión más compleja vive en tu intestino grueso.
Antibióticos, ultraprocesados, estrés crónico, falta de sueño, sedentarismo… Algunos actúan en horas; sus consecuencias pueden durar meses.
Hinchazón persistente, infecciones frecuentes, fatiga sin causa aparente, piel reactiva o cambios de ánimo repentinos. Muchos síntomas sin una clara explicación pueden tener su origen en un desequilibrio de la microbiota.
Fibra variada, fermentados, movimiento regular y sueño de calidad son algunos de los pilares del cuidado de tu microbiota. Y cuando el equilibrio se rompe, el apoyo de un probiótico formulado con criterio puede ser la clave para recuperar el bienestar.
Durante todo junio, exploramos tu salud desde cuatro perspectivas distintas. Selecciona cada temática para descubrir cómo funciona, qué la cuida y qué la altera.
El ecosistema más grande y diverso del cuerpo. Habita en el intestino grueso, contiene una diversidad abrumadora de microorganismos y se relaciona con tu sistema inmune y tu cerebro.
Dominada por Bacillota y Bacteroidota. Además, las bifidobacterias son biomarcadores de salud intestinal y encontramos protagonistas emergentes como la Akkermansia muciniphila.
Te defiende frente a patógenos, entrena a tu sistema inmune, fermenta la fibra en ácidos grasos protectores, sintetiza vitaminas y habla con tu cerebro a través del nervio vago, entre otras vías de comunicación.
Antibióticos y otros fármacos, dieta pobre en fibra y rica en ultraprocesados, estrés, insomnio… todo lo que haces impacta en tu microbiota.
Hinchazón, tránsito irregular, fatiga, infecciones recurrentes, niebla mental, acné, problemas metabólicos, intolerancias a alimentos… son sólo algunos de los problemas en los que encontramos una disbiosis.
Fibra variada, fermentados, movimiento regular y sueño de calidad son algunos de los pilares del cuidado de tu microbiota. Y cuando el equilibrio se rompe, el apoyo de un probiótico formulado con criterio puede ser la clave para recuperar el bienestar.
Un ecosistema que desafía todas las reglas: aquí la salud no se mide por la diversidad sino por el dominio de los lactobacilos. Su equilibrio afecta a mucho más que la salud íntima.
Dominada por Lactobacillus crispatus, L. iners, L. gasseri y L. jensenii. Mantiene un pH ácido entre 3,5 y 4,5 que actúa como barrera natural frente a patógenos.
Protege frente a infecciones, regula el pH, modula los niveles de estrógenos y participa en la fertilidad y la salud reproductiva.
Antibióticos, higiene agresiva, cambios hormonales, anticonceptivos y estrés crónico.
Cambios en el flujo, picor, sequedad, infecciones recurrentes o molestias en las relaciones.
Higiene con pH adecuado, probióticos vaginales con cepas específicas y cuidar el intestino: el eje intestino-vagina es real.
Antes de que un bebé abra los ojos, su microbiota ya está tomando forma. El nacimiento, la lactancia y los primeros mil días de vida son la ventana de programación de la salud más importante del ser humano como superorganismo.
En bebés con lactancia materna, las Bifidobacterias pueden representar hasta el 95 % de la microbiota intestinal. Esta predominancia educa el sistema inmune en un momento crítico.
Contribuye a programar el sistema inmune, protege frente a infecciones tempranas, regula la configuración del metabolismo y participa en el desarrollo neurológico del niño.
Tipo de parto, ausencia de lactancia materna, antibióticos en los primeros años y la microbiota de su entorno (familia, casa, animales…), la alimentación complementaria cuando se introduce…
Hinchazón, tránsito irregular, fatiga, infecciones recurrentes, niebla mental, acné, problemas metabólicos, intolerancias a alimentos… son sólo algunos de los problemas en los que encontramos una disbiosis.
Lactancia materna, diversidad alimentaria desde que se introduce la complementaria y exposición a entornos naturales. Los probióticos pediátricos se usarán con asesoramiento profesional.
¿Y si parte de tu ansiedad, tu niebla mental o tu insomnio tuviera raíces en el intestino? El eje microbiota-intestino-cerebro es una red de comunicación bidireccional con cinco canales activos, funcionando ahora mismo.
Con más de 500 millones de neuronas en el sistema nervioso entérico, el intestino se conecta con el cerebro mediante cinco vías de comunicación: la neuronal (nervio vago), la bioquímica (neurotransmisores), la metabólica (ácidos grasos de cadena corta), la inmunitaria y la endocrina (eje HPA).
Produce neurotransmisores, regula la respuesta al estrés, modula la neuroinflamación y participa en la memoria, el ánimo y el sueño.
Estrés crónico, dieta pobre en fibra, insomnio, sedentarismo y aislamiento social.
Ansiedad sin causa clara, ánimo bajo, niebla mental, insomnio o síntomas digestivos que empeoran con el estrés.
Dieta mediterránea, gestión activa del estrés, sueño como prioridad y ejercicio aeróbico regular. Psicobióticos con evidencia como apoyo cuando sea necesario.
Cinco preguntas, dos minutos. Aprenderás algo nuevo en cada respuesta, incluso (sobre todo) cuando falles.
Cuando un probiótico es mucho más que un probiótico
No todos los probióticos son iguales. La Microbioterapia es el uso clínico y estratégico de microorganismos vivos, con cepas de derivación humana, tecnología de protección avanzada y evidencia científica, para restaurar el equilibrio de la microbiota desde su raíz.
El origen de las cepas, la tecnología de protección, la dosis viable en el momento de la ingesta y la evidencia clínica específica determinan si un probiótico funciona o no. Dos productos con el mismo nombre en el envase pueden tener efectos completamente diferentes.
De las bacterias desnudas de primera generación a los probióticos humanos de IV Generación: cepas de derivación humana, microencapsulación avanzada y formulaciones diseñadas para actuar con precisión donde se necesita.
Diarrea asociada a antibióticos, síndrome de intestino irritable, salud mental, salud materno-infantil y síndrome metabólico. Indicaciones con evidencia sólida y creciente.
Pulsa cada generación para descubrir su evolución
Cepas de derivación humana seleccionadas por su evidencia clínica, tecnologías de protección avanzadas (IV Generación), formulaciones multiespecie diseñadas para poblaciones microbianas específicas y control riguroso de la viabilidad desde la fabricación hasta la ingesta.
Pulsa cada caso para leer la evidencia
Lo que se repite en redes y consultas, contrastado con la evidencia científica.
Hemos reunido en una sola pantalla los mitos más extendidos sobre tu microbiota (los generales y los específicos de cada área) para que puedas pasar del rumor al conocimiento en un par de clics.
Más probióticos, más salud.
Lo que importa no es la cantidad, sino el equilibrio.
Los problemas de microbiota son solo digestivos.
Influye en el sistema inmune, la piel, las hormonas y la salud mental.
La microbiota no se puede cambiar.
Lo que comes hoy, cómo duermes y cómo gestionas el estrés la están modificando ahora mismo.
Los gases siempre indican disbiosis.
Algunos son normales y reflejan una microbiota activa.
Un mes de probióticos lo restaura todo.
La microbiota se cuida con hábitos sostenidos, no con ciclos puntuales.
El yogur del súper es suficiente.
Aporta microorganismos vivos, pero sin cepas estudiadas ni dosis terapéuticas.
La microbiota vaginal sana debe ser muy diversa.
Todo lo contrario: la baja diversidad con dominio de lactobacilos es señal de salud.
Todo cambio en el flujo es una infección.
No toda alteración requiere antibióticos.
Lo que como no afecta a la vagina.
La dieta y la salud intestinal influyen directamente.
Un entorno muy limpio protege mejor al bebé.
La exposición controlada a microorganismos es necesaria para un sistema inmune sano.
La cesárea no tiene consecuencias para la microbiota.
La colonización inicial es significativamente diferente a la del parto vaginal.
Todos los probióticos pediátricos son iguales.
Requieren cepas específicas, dosis adaptadas y evidencia en población infantil.
La depresión y la ansiedad son solo un problema del cerebro.
La evidencia vincula de forma consistente la salud mental con el estado de la microbiota intestinal.
Los probióticos no ayudan con el estrés o el ánimo.
Los psicobióticos han demostrado reducir el cortisol y mejorar el sueño en ensayos clínicos.
El Alzheimer y el Parkinson no tienen nada que ver con el intestino.
La alfa-sinucleína del Parkinson se acumula primero en el intestino. La neuroinflamación del Alzheimer está modulada, en parte, por la microbiota.