Infección de orina en verano

Infección de orina

La infección de orina es un problema relativamente frecuente, especialmente en mujeres. Alguna vez a lo largo de su vida, es normal que una mujer sufra un episodio de esta índole, pero la incidencia aumenta en época estival. En este artículo, te contamos por qué es tan común la infección de orina en verano y cómo podemos prevenirlas.

¿Qué es una infección de orina?

La infección de orina o infección del tracto urinario (ITU) es un problema de salud muy frecuente, entre el 50 y el 60 % de mujeres premenopáusicas ha sufrido o sufrirá una ITU a lo largo de su vida, y un 20 % de ellas sufre ITU de repetición.

Se producen por la entrada en la uretra de bacterias patógenas, con capacidad de infectar las vías urinarias, donde comienzan a multiplicarse sin control.

Podemos distinguir varios tipos en función de dónde se localicen y/o si son sintomáticas o no:

  • Bacteriuria asintomática: presencia de bacterias en la orina en cantidades superiores a las normales, pero sin producir ningún tipo de síntoma.
  • Uretritis: afecta a la uretra, que es el tramo de las vías urinarias que conecta el sistema urinario con el exterior.
  • Cistitis: por infección en la vejiga urinaria, es la forma más frecuente.
  • Prostatitis: por infección en la próstata, obviamente afecta exclusivamente a los varones.
  • Pielonefritis: Es la forma más grave y menos frecuente, y afecta al riñón y pelvis renal.

Nota: el sufijo -itis hace referencia a inflamación por el motivo que sea, es decir, que existen otros tipos de uretritis, cistitis, prostatitis y pielonefritis, que implican inflamación de la región anatómica correspondiente y cuya causa no es infecciosa

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas más frecuentes constituyen lo que conocemos como síndrome miccional, que no es patognomónico de infección de orina (puede estar presente en otras situaciones), pero sí muy sugestivo:

  • Polaquiuria: aumento de la frecuencia en el número de micciones durante el día y/o la noche (en este caso se llama nicturia), pero en volúmenes normales o inferiores a lo normal. 
  • Disuria: dolor, escozor o ardor al orinar, lo que contribuye a que la micción sea difícil y/o incompleta.
  • Tenesmo vesical: deseo imperioso de orinar, que obliga a hacerlo constantemente sin conseguirlo en muchas ocasiones.
  • Urgencia miccional: sensación de no poder contener la orina y tener la necesidad de orinar lo más rápidamente posible.
  • Molestias/dolor abdominal: localizado en el hipogastrio (bajo vientre)

Hablamos de síndrome miccional cuando aparece uno o más síntomas de los anteriores, pero además de ellos, pueden estar presentes los siguientes, que tampoco son exclusivos de las ITUs:

  • Hematuria: presencia de sangre en la orina.
  • Enrojecimiento de la vulva y picor vaginal. Este síntoma no es exclusivo de las cistitis, pudiendo aparecer también en caso de candidiasis vaginal u otras afecciones.
  • Orina turbia: oscura o con mal olor.
  • Fiebre, dolor en fosas renales, mal estado general, dolor de cabeza, dolor muscular o articular…ante la presencia de estos síntomas debemos descartar una pielonefritis entre otras posibilidades, especialmente si se acompaña de síndrome miccional.

Si presentas alguno o algunos de estos síntomas es conveniente que consultes con un profesional que evalúe tu caso particular, confirme el diagnóstico y establezca la estrategia terapéutica más apropiada, recuerda que la automedicación no debe ser una opción.

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¿Qué factores influyen en su aparición y por qué afecta en mayor medida a las mujeres?

El sistema urinario está preparado para impedir el acceso de microorganismos patógenos a la uretra, pero a veces fallan los mecanismos de defensa, y en este fallo influyen diversos factores:

  • Anatomía: la longitud de la uretra influye. Cuanto más corta sea, menos distancia deben recorrer los microorganismos patógenos desde la piel hasta la vejiga, lo que favorece la aparición de infecciones en mujeres, cuya uretra es más corta que la del hombre.
  • Actividad sexual: las bacterias intestinales pueden estar presentes en el periné incluso aunque mantengamos una higiene adecuada. Durante las relaciones sexuales coitales, el roce cutáneo facilita la llegada de bacterias intestinales al meato urinario, muy cercano a la vagina, y ese mismo roce puede favorecer cierta irritación cutánea que provoque una mayor sensibilidad de la piel y la entrada de bacterias a la uretra. A la infección del tracto urinario que se produce en las mujeres entre 24 y 72 horas después del coito se la conoce como cistitis postcoital y hace años se la llegó a llamar “cistitis de la luna de miel”
  • Algunos métodos anticonceptivos, como el diafragma o los espermicidas, pueden suponer un mayor riesgo de ITUs.
  • Menopausia: la reducción en los niveles de estrógenos produce cambios en las mucosas genitales y en las vías urinarias que también pueden favorecer las infecciones. 
  • Otros factores de riesgo menos frecuentes: anomalías y/u obstrucciones en las vías urinarias (congénitas o no), uso de catéter urinario, cirugías y/o exploraciones de las vías urinarias recientes, depresión del sistema inmunitario por distintos motivos.

¿Qué papel tiene la microbiota en la aparición de infección de orina?

La alteración de la microbiota intestinal se ha relacionado con múltiples patologías locales,

La microbiota vaginal es muy específica y favorece condiciones especiales, como el mantener un pH más ácido que en el resto de la piel y mucosas, lo que ayuda a prevenir infecciones tanto urinarias como vaginales, entre otras muchas funciones.

Un desequilibrio en la microbiota vaginal puede no ser capaz de frenar la proliferación y colonización por parte de microorganismos patógenos en la zona, lo que supone un factor de riesgo para la aparición de ITUs. 

Se ha comprobado que la microbiota de mujeres que padecen ITUs de repetición está alterada, con una escasa presencia de Lactobacilos y una mayor presencia de Cándida o E.Coli.

Factores como el uso de jabones íntimos no respetuosos con el pH vaginal, un exceso de limpieza, las duchas vaginales con jabón, el uso de salvaslip que dificultan la transpiración y favorecen una mayor humedad en la zona, las relaciones sexuales con varias parejas, la toma de ciertos fármacos como antibióticos o anticonceptivos orales, las dietas ricas en azúcares libres y productos ultraprocesados etc, pueden alterar la microbiota vaginal, favorecer disbiosis e incrementar el riesgo de infecciones urinarias.

¿Es cierto que aparecen con mayor frecuencia en verano?

La respuesta es sí, la infección de orina es recurrente en verano y esto es debido a varios factores:

-Las altas temperaturas favorecen que exista cierto grado de deshidratación y, como consecuencia, una orina más concentrada y una menor frecuencia miccional.

-El aumento en la humedad en el área urogenital de forma secundaria al calor y la mayor sudoración puede alterar la microbiota vaginal normal, favoreciendo la proliferación y crecimiento de bacterias patógenas con capacidad de alcanzar las vías urinarias. No existe evidencia científica acerca de que la humedad derivada de permanecer un tiempo con el traje de baño mojado tenga el mismo efecto.

-Durante esta época del año suele aumentar la frecuencia en las relaciones sexuales, lo que como ya hemos comentado, puede favorecer la aparición de infecciones urinarias.

¿Cómo podemos prevenir la infección de orina en esta época del año?

Existen varias medidas que pueden ayudar a prevenir la aparición de la infección de orina en esta época del año.

  • Mantener un adecuado estado de hidratación y orinar con regularidad ayuda a eliminar microorganismos patógenos.
  • Una higiene genital adecuada, utilizando jabones neutros si es preciso, y evitando el uso excesivo de jabones, productos con perfumes, salvaslip o ropa muy ajustada que favorezca la humedad ayuda a mantener la microbiota de la zona en equilibrio.
  • Orinar siempre después de mantener relaciones sexuales coitales permite eliminar patógenos que hayan podido alcanzar la uretra.
  • Tras la defecación es importante que la limpieza de la zona se realice desde delante hacia atrás, para evitar el paso de microorganismos desde la región perianal a la vagina y uretra.
  • Y por supuesto cuidar tu microbiota con las medidas que siempre recomendamos: alimentación prebiótica y antiinflamatoria, ejercicio, sueño reparador, contacto con la naturaleza, interacción social, evitar el consumo de tóxicos etc.
  • En ocasiones, puede ser recomendable el uso de Microbioterapia y/u otros suplementos de forma preventiva, especialmente en aquellas personas que sean más propensas a padecer ITUs o que padezcan una disbiosis. Cepas específicas como Lactobacillus jensenii, Lactobacillus plantarum o Lactobacillus rhamnosus han mostrado su efectividad tanto en la prevención como en el tratamiento de la infección de orina. Consulta con tu profesional sobre las opciones más adecuadas en tu caso… ¡Y disfruta del verano!
Bibliografía
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