Candidiasis en hombres: síntomas y tratamiento

candidiasis en hombres

Solemos asociar la candidiasis o infección por levaduras de Candida a las mujeres, y es cierto que en ellas es mucho más frecuente la afectación genital…pero no es exclusiva.

También afecta a los hombres, y en este artículo te contamos qué es, qué tipos existen, cuáles son sus causas y factores que predisponen a padecerla, qué síntomas específicos produce en los varones, cómo se diagnostica y cómo puedes prevenirla.

¿Qué es la candidiasis en hombres y por qué se produce?

Muchos hongos forman parte de nuestra microbiota y no suelen dar problemas, pero cuando por el motivo que sea proliferan y aparecen síntomas y/o signos derivados de esta proliferación, nos encontramos ante una infección fúngica o micosis.

La Candida es un género de hongos unicelulares, también llamados levaduras, que forman parte de nuestra microbiota habitual. 

Existen más de 150 especies con potencial patógeno, pero sólo algunas de ellas producen infecciones en humanos. Las más comunes son C. albicans, C. glabrata, C. parapsilosis y C. tropicalis. Aunque la especie más relevante, tanto por su frecuencia como por su trascendencia clínica, es C. albicans.

C. albicans es un comensal de las mucosas humanas, especialmente oral, digestiva y genital, es decir, obtiene alimento y hábitat a expensas de los seres humanos sin ocasionar ningún daño ni beneficio.

Las micosis causadas por C. albicans u otras especies de Candida se conocen como candidiasis, y son un tipo de infecciones oportunistas, es decir, infecciones causadas por microorganismos que de forma general no son patógenos y no causan enfermedad en personas con un Sistema Inmunitario (SI) sano y fuerte, pero sí pueden provocar infecciones en personas con el SI debilitado por el motivo que sea.

Tipos de candidiasis

En función de la localización, podemos dividir las candidiasis en:

  • Sistémica: Es aquella situación en la que las levaduras de Candida alcanzan el torrente sanguíneo y se diseminan por todo el organismo, provocando lo que conocemos como candidemia. Esta es una situación grave y potencialmente mortal, que aparece sobre todo en personas con el SI comprometido por diversos motivos.
  • Cutánea: Suele aparecer en zonas de piel húmedas, con escasa ventilación y que acostumbran a estar en continuo roce, especialmente en pliegues cutáneos (axilas, surco submamario, abdomen, ingles, glúteos etc). Las candidiasis cutáneas se manifiestan especialmente con picor intenso, erupciones cutáneas, descamación, inflamación, sensación de ardor e incluso dolor. En algunas ocasiones, puede afectar a las uñas en forma de onicomicosis, aunque es raro que este cuadro sea debido a levaduras de Candida.
  • Oral o bucal: Puede aparecer alrededor de los labios, dentro de las mejillas, sobre la lengua y/o el paladar, y ocasionalmente afectar a encías, amígdalas o la parte posterior de la garganta. Suele darse en personas con distintas afecciones inmunológicas, que consumen ciertos fármacos (antibióticos, corticoides inhalados etc), en lactantes, personas fumadoras, portadores de prótesis dentales u ortodoncias, personas ancianas, etc. Se manifiesta con lesiones blancas y “cremosas”, ligeramente elevadas, y que al frotar o rascar dejan un leve sangrado. También pueden aparecer grietas y/o enrojecimiento en las comisuras de la boca. La infección puede producir una sensación “algodonosa” en la boca, alteración e incluso pérdida del gusto, irritación, escozor y dolor, especialmente al comer.
  • Esofágica: En algunos casos, la infección puede extenderse desde la boca al esófago, dando lugar a lo que conocemos como esofagitis por Candida, caracterizada por dolor y dificultad para la deglución y ocasionalmente fiebre o sangrado, e incluso si no se trata lesiones esofágicas. Es más frecuente en adultos inmunocomprometidos o en tratamiento con distintos fármacos (antibióticos, omeprazol etc)
  • Intestinal: Suele aparecer en personas con un SI debilitado asociado a una disbiosis, lo que puede tener como consecuencia la proliferación excesiva de levaduras de Candida spp., especialmente C. albicans. Los síntomas más frecuentes son meteorismo, ardor, reflujo, distensión abdominal, digestiones pesadas, cambios en el hábito intestinal, residuos blanquecinos en las heces, cansancio, debilidad…todos estos síntomas no son exclusivos de la candidiasis intestinal, pudiendo aparecer en otros cuadros, por lo que es importante realizar un buen diagnóstico diferencial para poder instaurar el tratamiento más adecuado.
  • Urinaria: Suele tratarse de una infección nosocomial, es decir, adquirida durante una estancia hospitalaria y que no estaba presente en el momento del ingreso del paciente. Aparece con mayor frecuencia en personas portadoras de catéteres o sondas urinarias.
  • Genital: Es la forma más frecuente y de la que vamos a hablar a partir de ahora. Afecta fundamentalmente a mujeres en forma de candidiasis vulvovaginal, pero no es exclusiva de ellas y también puede afectar al hombre, como ya avanzábamos al comienzo del artículo.

¿Qué problemas y síntomas produce de forma específica en los hombres?

La candidiasis genital en el varón puede afectar a la cabeza del pene, lo que se conoce como balanitis y/o el prepucio, ocasionando un cuadro llamado balanopostitis.

Puede aparecer de forma aguda, crónica (cuando dura más de unas semanas) o recurrente (cuando aparece en varias ocasiones a lo largo de la vida).

Los síntomas más frecuentes son:

  • Erupción o llagas en el glande.
  • Enrojecimiento.
  • Inflamación, irritación y prurito alrededor de la cabeza del pene.
  • Dolor en la cabeza del pene, especialmente al orinar y mantener relaciones sexuales.
  • Piel húmeda con o sin secreción blanquecina, espesa, grumosa y que puede tener un olor desagradable bajo el prepucio y pliegues cutáneos.
  • Zonas de piel blanca y brillante.

Es importante diagnosticarla y tratarla a tiempo. De lo contrario, podrían surgir complicaciones como:

  • Cicatrización y estrechamiento (estenosis) del meato urinario.
  • Fimosis: retracción del prepucio con exposición difícil y dolorosa del glande.
  • Parafimosis: desplazamiento dificultado del prepucio sobre el glande.
  • Alteraciones circulatorias.
  • Mayor riesgo de cáncer peneano, especialmente en pacientes inmunodeprimidos.

Además, se ha comprobado que la infección por Candidas puede influir de forma negativa en la fertilidad, ya que la presencia de esta levadura a nivel genital puede reducir la motilidad, afectar a la función mitocondrial y favorecer la apoptosis de los espermatozoides.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Aunque puede transmitirse mediante relaciones sexuales, no se considera una ETS, sino que como comentábamos anteriormente, se trata de una infección oportunista que es más frecuente en los siguientes casos:

  • Consumo de antibióticos por períodos largos.
  • Inmunosupresión por cualquier causa (toma de corticoides y otros inmunosupresores, algunas infecciones, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas etc)
  • Diabetes no controlada, lo que puede favorecer la presencia de glucosa en la orina (glucosuria): el ambiente propicio para que la Candida prolifere.
  • Sobrepeso/obesidad, ya que ambas situaciones pueden favorecer la infección por Candida spp. por distintos motivos (factores hormonales, comorbilidades, hábitos de alimentación, las propias causas del sobrepeso/obesidad etc)
  • Estrés, depresión y otras alteraciones en el estado de ánimo, que pueden influir de forma negativa en el SI.
  • Disbiosis: ciertos desequilibrios en la microbiota pueden favorecer la presencia de levaduras de cándida tanto en orina como en heces, lo que puede favorecer su proliferación a nivel del glande y la aparición de balanitis y/o balanopostitis candidiásica.
  • Varones no circuncidados, especialmente si presentan alguna de las condiciones anteriores: la postioplastia o circuncisión médica elimina la piel del prepucio que no permite descubrir el glande, lo que reduce la superficie húmeda y pliegues en esta zona, de modo que ciertos microorganismos como las levaduras de Candida tienen más dificultad para proliferar.

¿Cómo se diagnostica?

Ante la sospecha clínica de balanitis/balanopostitis candidiásica debe realizarse:

  • Exploración por examen visual de la zona genital.
  • Toma de muestra para cultivo, lo que permitirá confirmar tanto el diagnóstico como el agente causal.
  • Una vez confirmado, es aconsejable realizar un antifungigrama para determinar la sensibilidad in vitro de la Candida a diferentes antifúngicos.
  • En algunas ocasiones, deberá realizarse biopsia para descartar lesiones premalignas/malignas.

Prevención y tratamiento

Las siguientes medidas pueden ser útiles a la hora de prevenir posibles balanitis y/o balanopostitis por Candida:

  • Higiene adecuada: lavar el pene cuidadosamente con agua templada, evitar el uso de geles perfumados o con un pH no respetuoso para la piel que pueden provocar irritación y secar cuidadosamente el pene tras la higiene. 
  • Utilizar ropa interior de algodón cómoda que no comprima la zona en exceso y mantenga la zona genital limpia y seca.
  • Mantener una alimentación saludable y libre de ultraprocesados y azúcares libres: la Candida spp. es una levadura fermentadora, y el exceso de azúcares libres puede favorecer su proliferación en el tracto intestinal y genitourinario; Además una alimentación saludable ayuda a mantener la microbiota en equilibrio. 
  • Mantener unos hábitos saludables de vida como la práctica regular de ejercicio, una adecuada gestión del estrés, el sueño reparador y el contacto con la naturaleza contribuyen a preservar la eubiosis y un sistema inmunitario fuerte, lo que ayudará a prevenir infecciones oportunistas.
  • El correcto control de patologías predisponentes a la aparición de infección por Candida spp. es importante a la hora de prevenir micosis secundarias.

El tratamiento de la balanitis/balanopostitis candidiásica se realiza a base de antifúngicos tópicos u orales, que deberán ser pautados y controlados por un profesional de la salud.

Además, varios estudios sugieren que el uso de algunas especies probióticas como Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus plantarum u otros Lactobacillus pueden ayudar tanto en el tratamiento (de forma única o como coadyuvante a los antifúngicos) como en la prevención en caso de candidiasis recurrentes.

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