Las dos caras de la Candida albicans

Las dos caras de la Candida albicans

¿Qué es el hongo Candida albicans?

Definición y tipos de Candida

Dónde se encuentra y cómo se transmite nuestra querida amiga

Candida albicans es un hongo ascomiceto. Como microorganismo eucariota es diploide, es decir, tiene dos copias de cada uno de sus 8 genes. Se reproduce de forma asexual mediante gemación. En circunstancias normales, se comporta como un microorganismo comensal y no causa perjuicios a nuestra salud. De hecho, es una de las especies más abundantes de nuestro micobioma, la fracción de nuestra microbiota que conforman los hongos.

Cuando C. albicans se comporta como un microorganismo comensal, se le atribuye un papel en la maduración del sistema inmune, pues se ha descrito que su presencia mejora la respuesta frente a ciertas infecciones. Por otro lado, está descrita la capacidad de C. albicans de absorber y acumular metales pesados, por lo que podrían tener una función “quelante” en nuestro cuerpo.

Habitat de la Candida albicans

Se puede encontrar C. albicans a nivel de las mucosas, detectándose en diferentes áreas:

  • Boca
  • Tracto gastrointestinal
  • Genitales
  • Piel

Dimorfismo fúngico de la Candida

Una característica que cabe destacar de C. albicans es su capacidad de adquirir diferentes morfotipos. Puede crecer como una levadura, es decir, como microorganismo unicelular. Estas levaduras pueden ser células blancas, que es la morfología de levadura más frecuentes y con gran capacidad de diseminación y adhesión a superficies. Pero también puede encontrarse en forma de células opacas, grises e incluso se ha descrito un morfotipo que recibe el nombre de GUT, por sus siglas en inglés (gastrointestinal induced transition), y parece conferir una ventaja a la hora de llevar a cabo la colonización a nivel intestinal.

También encontramos a C. albicans formando clamidioesporas, pseudohifas e hifas. Estas dos últimas estructuras tienen gran importancia por su capacidad invasiva. En respuesta a estímulos ambientales, como:

  • Temperatura de 37ºC
  • pH alcalino
  • Niveles elevados de CO2 o bajos de nitrógeno

se produce la transición de levadura a hifa. Este hongo comienza a crecer de forma tubular, las células individuales se unen unas a otras y se crea un micelio.

La formación de hifas proporciona a C. albicans una mayor virulencia. Por un lado, esta estructura es más resistente a sustancias antifúngicas y evade mejor el ataque del sistema inmune. Cuando adquiere esta conformación, es capaz de generar una toxina llamada Candidalisina, que va a producir daño a nivel celular, tanto en macrófagos o células dendríticas, como a nivel del epitelio intestinal.

Taxonomía de Candida albicans

  • Dominio: Eukaryota
  • Reino: Fungi
  • División: Ascomycota
  • Clase: Saccharomycetes
  • Orden: Saccharomycetales
  • Familia: Saccharomycetaceae
  • Género: Candida
  • Especie: albicans

Por qué se produce un aumento de Candida albicans

Una de las causas que produce un incremento de C. albicans es el tratamiento con antibióticos. Este tipo de tratamientos producen disbiosis intestinal, ya que, al verse mermados los competidores bacterianos, se favorece la colonización y la expresión de factores de virulencia por parte de C. albicans.

El estado del sistema inmune del hospedador también puede facilitar el paso de C. albicans desde microorganismo comensal a patógeno. En individuos con el sistema inmune comprometido, puede llegar a producirse una infección sistémica por C. albicans.

Otro factor que favorece la patogénesis y diseminación de C. albicans es la falta de integridad de la membrana intestinal. En condiciones normales, se produce una separación física entre este los microorganismos comensales y las células del intestino, gracias a la capa de mucus que producen las células caliciformes y por acción de las inmunoglubulinas A (IgA) que son secretadas a nivel de la mucosa intestinal. Si alguno de estos mecanismos se ve alterado, se favorecería la colonización por parte de este patógeno oportunista.

Entre los factores de riesgo para tener una infección por Candida, además de los tratamiento con antibióticos o estar inmunodeprimido, destaca padecer ciertas patologías como diabetes, someterse intervenciones quirúrgicas o invasivas y pertenecer a un grupo de edad extremo, como  los neonatos y los ancianos.

A todos estos factores que pueden desencadenar el crecimiento de Candida albicans, debemos sumar, sin lugar a dudas, el desequilibrio de la microbiota, sobre el que hablaremos más adelante.

En resumen, algunos factores que pueden contribuir al incremento de C. albicans son el uso de antibióticos, que el hospedador esté inmunodeprimido, paceder ciertas enfermedades o someterse a intervenciones quirúrgicas. 

Epidemiología de Candida albicans

Las infecciones por C. albicans pueden ser a nivel superficial, afectando a mucosas o a la piel, pero en los casos más graves llega a diseminarse por el torrente sanguíneo. Hablamos, en este caso, de candidemia y supone un gran riesgo para la salud.

Candida albicans: síntomas y causas

Infección vaginal por Candida albicans

En el tracto genital encontramos C. albicans como comensal, es decir, sin que cause ninguna patología, en el 10-20% de la mujeres. Si se produce el sobrecrecimiento de este hongo, es cuando puede tener lugar una vulvovaginitis. Aunque otras especies de Candida también pueden producir esta infección, en el 90% de los casos de vulvovaginitis fúngica el agente causal es C. albicans.

Los síntomas de la vulvovaginitis son el eritema, la secreción vaginal, el edema o el ardor. Se habla de candidiasis crónica o recurrente cuando se padecen más de tres episodios en un año y se estima que afecta al 8% de las mujeres en el mundo.

Una de las causas del sobrecrecimiento de Candida es la alteración de la microbiota vaginal. Cuando está en equilibrio la microbiota vaginal está compuesta mayoritariamente por bacterias del género Lactobacillus sp. que producen moléculas que contrarrestan este hongo y mantienen un pH ácido.

¿Hay un pH óptimo para tener bajo control la Cándida vaginal?

A pesar de que C. albicans tolera rangos de pH muy amplios, es a pH 6 como mejor va a adherirse al epitelio. En condiciones normales, el microambiente vaginal está entorno a pH 4,5, pero este valor sube a causa de una disbiosis, así como, durante la menstruación.

C. albicans en el embarazo

Durante el tercer trimestre de embarazo parece que es más frecuente la colonización por Candida, los estudios sugieren que se debe a los cambios hormonales que tienen lugar. La elevación de los estrógenos en esta fase aumenta los niveles de glucógeno, lo que favorecería el crecimiento de este hongo.

Balanitis y Candida albicans en los testículos

En el hombre también puede producirse una infección por C. albicans a nivel genital. Hablamos de balanitis cuando esta afecta solo al glande o de balanoprostatitis cuando se extiende por el glande y el prepucio. Es muy poco común esta infección en hombres circuncidados y es más frecuente en personas diabéticas con un mal control de los niveles de glucosa.

Infección urinaria por Candida albicans

Además de afectar al tracto genital, las infecciones por C. albicans también puede alcanzar las vías urinarias. En este caso, lo más frecuente es que se deba a una infección nosocomial. Durante una estancia hospitalaria, el uso de catéteres es uno de los factores de riesgo para que se produzca una candiduria, es decir, que se detecte la presencia de este patógeno oportunista en la orina.

Candida albicans: boca, encías y faringe

Es frecuente encontrar C. albicans a nivel oral como microorganismo comensal. Como comentábamos antes, el uso de antibióticos o tratamientos inmunosupresores o antineoplásicos pueden favorecer la aparición de candidiasis oral o muguet. Puede mostrarse como una placa blanca (candidiasis pseudomembranosa), pero también como irritación e inflamación (candidiasis eritematosa) en la lengua, el paladar, los carrillos e incluso en la comisura de los labios.

En la boca se ha descrito la conformación de biofilms de C. albicans, incluso en asociación con otros microorganismos. Esta estructura de biofilm confiere a Candida mayor patogenicidad, pues dificulta la penetración y susceptibilidad a agentes antimicrobianos.

Hay otros factores que pueden propiciar el crecimiento de C. albicans a nivel oral, uno de ellos es el tabaquismo, que provoca disbiosis. Pero también llevar prótesis dentales u ortodoncias se asocia con un mayor riesgo de tener este tipo de infección.

C. albicans en la piel: Intertrigo y onicomicosis

Aunque los hongos forman parte de la microbiota normal de la piel, pueden llegar a causar infecciones, es el caso de varias especies del género Candida. Estas infecciones provocan picor, hiperqueratosis y engrosamiento de la piel. En la mayor parte de las infecciones micoticas sintomáticas, el agente causal es C. albicans. Suele afectar con más frecuencia a zonas de la piel con mayor humedad y concentración de CO2. Y son más frecuentes en pacientes con problemas previos de piel, como la dermatitis o la psoriasis.

El uso de pañales crea este ambiente adecuado para la proliferación de Candida, causando la conocida como dermatitis del pañal.

También son frecuentes las infecciones por C. albicans en los pliegues cutáneos, esto recibe el nombre de intertrigo.  Se observa una inflamación y enrojecimiento en zonas como axilas, glúteos, bajo las mamas, en las ingles, o en los pliegues abdominales. Este tipo de infecciones son más frecuentes en personas con diabetes y obesidad, así como en pacientes inmunodeprimidos o con ciertos tratamientos como corticoides, antibióticos de amplio espectro e inmunosupresores.

Cuando la infección fúngica afecta a las uñas, se habla de onicomicosis. Sin embargo, tan solo el 2% de las onicomicosis estarían causadas por C. albicans, afectando mayoritariamente a las uñas de las manos.

¿Quieres seguir leyendo sobre la relación entre la obesidad y la microbiota? Conoce el último estudio realizado con uno de los productos distribuidos por Nutribiótica »

C. albicans y enfermedades relacionadas

En relación con el cáncer, es habitual que en pacientes oncológicos que están inmunodeprimidos se produzca el sobrecrecimiento de C. albicans a nivel oral. Pero además, hay estudios que apuntan a que hongo podría tener un papel en el desarrollo y progresión de ciertas neoplasias. Por un lado, C. albicans puede producir sustancias carcinógenas como el acetaldehido que se ha asociado (junto a consumo de alcohol y de tabaco) con el carcinoma oral. Por otro lado, la inflamación que produce una infección por C. albicans incrementa la producción de citoquinas pro-inflamatorias y de moléculas de adhesión, y esto se ha relacionado, en pacientes inmunodeprimidos, con una mayor capacidad metastásica de los tumores.

Cómo detectar la presencia de Candida albicans

Test de filamentación para Candida albicans

Para detectar y diferenciar C. albicans de otras especies del mismo género se puede emplear el test de filamentación. Se incuba a 37ºC una colonia y pasadas dos horas se observa si ha tenido lugar la formación de tubos germinales o filamentos, adquiriendo una forma de “espejo de mano” que sería característica de esta especie.

Antifungigrama para Candida albicans

Otro modo de identificar C. albicans es mediante antifungigramas, esta prueba mide la susceptibilidad de una levadura a diferentes agentes anti-fúngicos.

¿Cómo combatir y eliminar Candida albicans?

Antifúngicos o antibióticos para Candida albicans

Los tratamiento con antibióticos de amplio espectro se asocian con un incremento de Candida, como ya se comentó, al eliminar sus competidores bacterianos.

Existen diferentes agentes antifúngicos que van a actuar a distintos niveles;

  • Unos se unirán de forma irreversible (Anfotericina B) o inhibirán la síntesis (Azoles) de Ergosterol, una molécula que se encuentra formando parte en las membrana celulares.
  • Otros antifúngicos inhibirán la síntesis de proteínas (Piramidinas: 5-Flucitosina) o de los β-glucanos de la pared celular de Candida (Equinocandinas: Caspofungina)
  • Los azoles han sido una de las sustancias antifúngicas más utilizadas, sin embargo se han aislado fenotipos de C. albicans que muestran resistencia a este compuesto.

Entre estos compuestos antifúngicos, los más empleados para tratar candidiasis son las equinocandinas, incluso frente a aquellas especies de Candida resistentes a Azoles y Anfotericina B.

Dieta y alimentos para reducir la Candida albicans

La dieta tiene un gran impacto en nuestra microbiota intestinal y también sobre la fracción micótica. Se ha descrito la asociación entre un consumo elevado de harinas refinadas y el incremento de Candida. Por el contrario, el consumo de grasas saturadas parece tener una correlación negativa con los niveles de este hongo.

¿Sirve el aceite de coco para la Candida albicans?

Concretamente, el consumo de aceite de coco, que contiene mayoritariamente ácidos grasos saturados, ha mostrado un efecto de inhibición sobre C. albicans a nivel intestinal en estudios en ratones. Otro trabajo observó la capacidad del aceite de coco de inhibir el crecimiento de C. albicans, aislada de niños con caries.

Probióticos para Candida albicans

Son muchas las especies de bacterias que tienen actividad antagónica frente a este hongo, controlando su población mediante la competición por los sitios de unión, secretando moléculas con capacidad de inhibición o co-agregándose con C. albicans.

Probióticos para Candida albicans a nivel oral

A nivel oral la formación de biofilms donde se asocian C. albicans y S. mutans favorece la aparición de caries. Un trabajo determinó la utilidad de Lactobacillus salivarius de reducir la formación de estos biofilms, así como, la formación de hifas por parte de C. albicans reduciéndose su capacidad patogénica.

Probióticos para C. albicans a nivel vaginal

Se ha estudiado el uso de diferentes especies de Lactobacillus sp. y Streptococcus thermophilus como terapia adyuvante a otros antifúngicos en infecciones vaginales, observándose una mejoría en los síntomas y un menor riesgo de recurrencia.

Probióticos para Candida albicans a nivel intestinal

También se ha descrito un efecto antagónico de Saccharomyces boulardii sobre C. albicans. Mediante la co-agregación con Candida, esta levadura evita la adhesión a las células epiteliales.

candida albicans

Bibliografía
  • McManus BA, Coleman DC. Molecular epidemiology, phylogeny and evolution of Candida albicans. Infect Genet Evol. 2014;21:166-78. doi: 10.1016/j.meegid.2013.11.008.
  • Nash AK, Auchtung TA, Wong MC, Smith DP, Gesell JR, Ross MC, Stewart CJ, Metcalf GA, Muzny DM, Gibbs RA, Ajami NJ, Petrosino JF. The gut mycobiome of the Human Microbiome Project healthy cohort. Microbiome. 2017;5(1):153. doi: 10.1186/s40168-017-0373-4.
  • Kumamoto CA, Gresnigt MS, Hube B. The gut, the bad and the harmless: Candida albicans as a commensal and opportunistic pathogen in the intestine. Curr Opin Microbiol. 2020;56:7-15. doi: 10.1016/j.mib.2020.05.006.
  • Acosta-Rodríguez I, Cárdenas-González JF, Martínez-Juárez VM, Rodríguez Pérez A, Moctezuma-Zárate MG, Pacheco-Castillo NC. Biosorption of heavy metals by Candida albicans. En: Advances in Bioremediation and Phytoremediation, Shiomi N, Ed., INTECH, 2018.
  • Tong Y, Tang J. Candida albicans infection and intestinal immunity. Microbiol Res. 2017;198:27-35. doi: 10.1016/j.micres.2017.02.002.
  • Lohse MB, Gulati M, Johnson AD, Nobile CJ. Development and regulation of single- and multi-species Candida albicans biofilms. Nat Rev Microbiol. 2018;16(1):19-31. doi: 10.1038/nrmicro.2017.107.
  • Cottier F, Hall RA. Face/Off: The Interchangeable Side of Candida Albicans. Front Cell Infect Microbiol. 2020 Jan 28;9:471. doi: 10.3389/fcimb.2019.00471
  • Sudbery PE. Growth of Candida albicans hyphae. Nat Rev Microbiol. 2011;9(10):737-48. doi: 10.1038/nrmicro2636.
  • Kasper L, König A, Koenig PA, Gresnigt MS, Westman J, Drummond RA, Lionakis MS, Groß O, Ruland J, Naglik JR, Hube B. The fungal peptide toxin Candidalysin activates the NLRP3 inflammasome and causes cytolysis in mononuclear phagocytes. Nat Commun. 2018;9(1):4260. doi: 10.1038/s41467-018-06607-1.
  • Gutierrez D, Weinstock A, Antharam VC, Gu H, Jasbi P, Shi X, Dirks B, Krajmalnik-Brown R, Maldonado J, Guinan J, Thangamani S. Antibiotic-induced gut metabolome and microbiome alterations increase the susceptibility to Candida albicans colonization in the gastrointestinal tract. FEMS Microbiol Ecol. 2020;96(1):fiz187. doi: 10.1093/femsec/fiz187.
  • Basmaciyan L, Bon F, Paradis T, Lapaquette P, Dalle F. «Candida Albicans Interactions With The Host: Crossing The Intestinal Epithelial Barrier». Tissue Barriers. 2019;7(2):1612661. doi:10.1080/21688370.2019.1612661.
  • Dadar M, Tiwari R, Karthik K, Chakraborty S, Shahali Y, Dhama K. Candida albicans – Biology, molecular characterization, pathogenicity, and advances in diagnosis and control – An update. Microb Pathog. 2018;117:128-138. doi: 10.1016/j.micpath.2018.02.028.
  • Willems HME, Ahmed SS, Liu J, Xu Z, Peters BM. Vulvovaginal Candidiasis: A Current Understanding and Burning Questions. J Fungi (Basel). 2020;6(1):27. doi: 10.3390/jof6010027.
  • Bradford LL, Ravel J. The vaginal mycobiome: A contemporary perspective on fungi in women’s health and diseases. Virulence. 2017;8(3):342-351. doi: 10.1080/21505594.2016.1237332.
  • Chatzivasileiou P, Vyzantiadis TA. Vaginal yeast colonisation: From a potential harmless condition to clinical implications and management approaches-A literature review. Mycoses. 2019;62(8):638-650. doi: 10.1111/myc.12920.
  • Nyirjesy P, Sobel JD. Genital mycotic infections in patients with diabetes. Postgrad Med. 2013;125(3):33-46. doi: 10.3810/pgm.2013.05.2650.
  • Behzadi P, Behzadi E, Ranjbar R. Urinary tract infections and Candida albicans. Cent European J Urol. 2015;68(1):96-101. doi: 10.5173/ceju.2015.01.474.
  • Pavlova A, Sharafutdinov I. Recognition of Candida albicans and Role of Innate Type 17 Immunity in Oral Candidiasis. Microorganisms. 2020;8(9):E1340. doi: 10.3390/microorganisms8091340.
  • Lewis MAO, Williams DW. Diagnosis and management of oral candidosis. Br Dent J. 2017;223(9):675-681. doi: 10.1038/sj.bdj.2017.886.
  • Arzmi MH, Dashper S, McCullough M. Polymicrobial interactions of Candida albicans and its role in oral carcinogenesis. J Oral Pathol Med. 2019 Aug;48(7):546-551. doi: 10.1111/jop.12905.
  • Akram Z, Al-Kheraif AA, Kellesarian SV, Vohra F, Javed F. Comparison of oral Candida carriage in waterpipe smokers, cigarette smokers, and non-smokers. J Oral Sci. 2018;60(1):115-120. doi: 10.2334/josnusd.17-0090.
  • Ramirez-Garcia A, Rementeria A, Aguirre-Urizar JM, Moragues MD, Antoran A, Pellon A, Abad-Diaz-de-Cerio A, Hernando FL. Candida albicans and cancer: Can this yeast induce cancer development or progression? Crit Rev Microbiol. 2016;42(2):181-93. doi: 10.3109/1040841X.2014.913004.
  • Bonifaz A, Rojas R, Tirado-Sánchez A, Chávez-López D, Mena C, Calderón L, María PO. Superficial Mycoses Associated with Diaper Dermatitis. Mycopathologia. 2016 Oct;181(9-10):671-9. doi: 10.1007/s11046-016-0020-9.
  • Kühbacher A, Burger-Kentischer A, Rupp S. Interaction of Candida Species with the Skin. Microorganisms. 2017 Jun 7;5(2):32. doi: 10.3390/microorganisms5020032.
  • Metin A, Dilek N, Bilgili SG. Recurrent candidal intertrigo: challenges and solutions. Clin Cosmet Investig Dermatol. 2018;11:175-185. doi: 10.2147/CCID.S127841.
  • Bodman M, Krishnamurthy K. 2020. Onychomycosis. [online] Ncbi.nlm.nih.gov. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK441853/ [Consultada el 5 octubre de 2020].
  • https://www.actaodontologica.com/ediciones/2006/3/pruebas_rapidas_candida_albicans.asp [Consultada el 5 octubre de 2020].
  • Muriel MA, Vizcaíno MJ, Bilbao R, Herruzo R. Identificación de levaduras y sensibilidad in vitro a diversos antifúngicos [Identification of yeast and sensitivity in vitro against different antifungal agents]. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2000;18(3):120-4.
  • Robbins N, Wright GD, Cowen LE. Antifungal Drugs: The Current Armamentarium and Development of New Agents. Microbiol Spectr. 2016 Oct;4(5). doi: 10.1128/microbiolspec.FUNK-0002-2016.
  • Hendrickson JA, Hu C, Aitken SL, Beyda N. Antifungal Resistance: a Concerning Trend for the Present and Future. Curr Infect Dis Rep. 2019 Nov 16;21(12):47. doi: 10.1007/s11908-019-0702-9.
  • Gunsalus KT, Tornberg-Belanger SN, Matthan NR, Lichtenstein AH, Kumamoto CA. Manipulation of Host Diet To Reduce Gastrointestinal Colonization by the Opportunistic Pathogen Candida albicans. mSphere. 2015;1(1):e00020-15. doi: 10.1128/mSphere.00020-15.
  • Shino B, Peedikayil FC, Jaiprakash SR, Ahmed Bijapur G, Kottayi S, Jose D. Comparison of Antimicrobial Activity of Chlorhexidine, Coconut Oil, Probiotics, and Ketoconazole on Candida albicans Isolated in Children with Early Childhood Caries: An In Vitro Study. Scientifica (Cairo). 2016;2016:7061587. doi: 10.1155/2016/7061587.
  • Krzyściak W, Kościelniak D, Papież M, Vyhouskaya P, Zagórska-Świeży K, Kołodziej I, Bystrowska B, Jurczak A. Effect of a Lactobacillus Salivarius Probiotic on a Double-Species Streptococcus Mutans and Candida Albicans Caries Biofilm. Nutrients. 2017 Nov 14;9(11):1242. doi: 10.3390/nu9111242. PMID: 29135948; PMCID: PMC5707714.
  • Shenoy A, Gottlieb A. Probiotics for oral and vulvovaginal candidiasis: A review. Dermatol Ther. 2019 Jul;32(4):e12970. doi: 10.1111/dth.12970.
  • Krasowska A, Murzyn A, Dyjankiewicz A, Łukaszewicz M, Dziadkowiec D. The antagonistic effect of Saccharomyces boulardii on Candida albicans filamentation, adhesion and biofilm formation. FEMS Yeast Res. 2009;9(8):1312-21. doi: 10.1111/j.1567-1364.2009.00559.x.
  • Pericolini E, Gabrielli E, Ballet N, Sabbatini S, Roselletti E, Cayzeele Decherf A, Pélerin F, Luciano E, Perito S, Jüsten P, Vecchiarelli A. Therapeutic activity of a Saccharomyces cerevisiae-based probiotic and inactivated whole yeast on vaginal candidiasis. Virulence. 2017;8(1):74-90. doi: 10.1080/21505594.2016.1213937.
Estudio piloto con probióticos en el tratamiento de la obesidad

Estudio piloto con probióticos en el tratamiento de la obesidad

En este artículo, revisaremos el estudio piloto liderado por los Drs. Lorenzo y Ruiz-Tovar, de la Fundación Jiménez Díaz y de la Clínica Garcilaso, que estudia la toma de probióticos (concretamente el Adomelle), la neuroestimulación del dermatoma T6 y la dieta hipocalórica como estrategias útiles para tratar a pacientes con obesidad.

Resumen del estudio

La Clínica Garcilaso de Madrid desarrolló un estudio con un grupo de 20 adultos con obesidad a los que se les administraron probióticos durante 10 semanas, concretamente Adomelle, un probiótico de IV Generación con capacidad de regenerar la microbiota de estos pacientes.

Según los resultados del estudio, la ingesta de estas cepas probióticas específicas asociada a una dieta hipocalórica y a la neuroestimulación del dermatoma T6 pueden reducir:

  • El peso
  • La glucemia
  • Y la dislipidemia en personas con obesidad de grado I.

La obesidad en España

Las cifras oficiales llevan años advirtiéndolo. La obesidad es una pandemia mundial que en nuestro país, según los datos del 2017 de la OCDE, afecta ya a cerca del 17% de la población adulta.

Ante esta situación, la comunidad médica y científica continúa su carrera investigadora con el fin de afinar al máximo las dianas terapéuticas disponibles para ayudar a los pacientes con obesidad, como es el uso de probióticos.

20 pacientes con obesidad

Los investigadores madrileños Drs. Óscar Lorenzo, de la Fundación Jiménez Díaz – Universidad Autónoma de Madrid, y Jaime Ruiz-Tovar, de la Clínica Garcilaso, acaban de publicar en la International Journal of Environmental Research and Public Health un estudio piloto con 20 pacientes (14 mujeres y 6 hombres con una edad media de 45 años), que durante 10 semanas fueron tratados con una terapia que combinaba la toma de un probiótico humano de IV Generación, formulado con cepas específicas, el Adomelle, y la neuroestimulación del dermatoma T6.

Relación de la microbiota, la obesidad y los probióticos

La premisa de la que parte la investigación de Lorenzo y Ruiz-Tovar es una realidad científica ya evidenciada: que la patogenia de la obesidad está relacionada con la alteración de la microbiota de los pacientes, es decir, de la composición de sus microorganismos intestinales.

De hecho, la obesidad se ha relacionado con una serie de cambios sustanciales en la composición de la microbiota, afectando a las funciones a nivel metabólico que las bacterias realizan cuando están en equilibrio y generando lo que se ha denominado “microbiota obesa”.

La microbiota que presenta un paciente con obesidad suele estar caracterizada por una:

  • Disminución de algunas bacterias beneficiosas (como las familia de Bacteroidetes)
  • Presencia elevada de bacterias patógenas (como las de la familia Firmicutes).

Además de estas, otras familias y especies bacterianas juegan un papel importante en el equilibrio microbiano en el tracto intestinal.

obesidad probióticos

Obesidad y probióticos

En este contexto, algunos probióticos humanos de IV Generación, formulados con cepas probióticas específicas, han demostrado que pueden balancear la composición bacteriana de la microbiota, lo que puede ayudar a:

  1. Reducir el peso
  2. Mejorar la situación metabólica y cardiovascular de los pacientes.

Por su parte, la neuroestimulación del dermatoma T6 permite estimular la pared gástrica del paciente, consiguiendo ralentizar el vaciado del estómago y aumentar la sensación de saciedad.

Sin embargo, dado que la pérdida de peso en los pacientes es moderada, los investigadores consideraron que podía ser de utilidad intervenir en la composición y distribución de su microbiota intestinal.

10 semanas de tratamiento

La Unidad de Obesidad de la Clínica Garcilaso de Madrid, encargada del desarrollo del estudio piloto, realizó una selección de 20 adultos que tuvieran un índice de masa corporal superior a 30 kg/m2 y que no hubiesen tenido éxito en el pasado con tratamientos exclusivamente dietéticos para reducir su obesidad.

Durante 10 semanas, los investigadores administraron a la mitad de los pacientes del estudio dos cápsulas de Adomelle, un probiótico del laboratorio italiano Bromatech, distribuido en España por Nutribiótica.

Paralelamente, debían seguir una dieta hipocalórica, practicar ejercicio frecuente (al menos una hora caminando a paso ligero) y se les realizaron sesiones de neuroestimulación del dermatoma T6.

La otra mitad de los pacientes fueron tratados con la misma estrategia terapéutica, a excepción de la toma de probióticos.

Con el fin de conocer cómo se modificaría durante las 10 semanas la microbiota de estos pacientes, antes y después del período de duración del estudio se recogieron muestras fecales de cada uno de los pacientes y se les realizaron análisis de sangre para conocer los cambios en el resto de parámetros.

Una disbiosis propia: la microbiota de los pacientes con obesidad y el uso de probióticos

La recolección de muestras fecales y sanguíneas evidenció, de nuevo, tal y como ya habían demostrado otros estudios, la existencia de una disbiosis específica de los pacientes obesos.

En sus muestras se identificó una disminución muy importante de bacterias que son fundamentales para el bienestar metabólico por las funciones que realizan en el organismo.

Concretamente, se determinó una baja presencia de dos familias, Actinobacteria y Verrucomicrobia, específicamente de:

  • Bifidobacterium spp
  • Akkermansia muciniphila.

Gracias a la repoblación de la microbiota de los pacientes que tomaron Adomelle durante 10 semanas, esta descompensación se reequilibró.

Según mostró el análisis de las muestras fecales tomadas al finalizar el estudio, la toma de este probiótico permitió enriquecer la presencia de Bifidobacterium spp, de Akkermansia muciniphila y también de Prevotella spp. Además, fue posible mejorar el ratio Firmicutes/Bacteroidetes.

adomelle probióticos obesidad

Resultados del uso de probióticos en pacientes con obesidad

Mejoría de los perfiles glucémico y lipídico de los pacientes con obesidad con la toma de probióticos

Después de 10 semanas, los investigadores pudieron comprobar que los pacientes que asociaron la toma de Adomelle a la neuroestimulación del dermatoma T6 y a la dieta hipocalórica registraron una:

  • Mayor pérdida de peso, reduciendo un 20% adicional su índice de masa corporal con respecto a los 10 pacientes que no tomaron probióticos
  • Mejores niveles de hemoglobina glicosilada
  • Bajada significativa en los triglicéridos

“Estos datos sugieren que la administración de probióticos junto con la neuroestimulación del dermatoma T6 y una dieta hipocalórica pueden reducir el peso corporal, la glucemia y la dislipidemia en pacientes obesos”, sostiene el estudio.

Conclusiones del equipo médico

En las conclusiones del estudio, los investigadores defienden, en base a los resultados obtenidos, que “el suministro de Lactobacillus plantarum LP115, Bifidobacterium breve B3 y Lactobacillus acidophilus LA14”, cepas contenidas en el probiótico Adomelle, “promovieron una influencia positiva en las bacterias antiobesogénicas, incrementando la microbiota muconutritiva e inmunomoduladora”.

Así, el estudio concluye que la combinación de estas tres herramientas terapéuticas de manera contemporánea: la neuroestimulación del dermatoma T6, la administración de Adomelle y una dieta hipocalórica, puede promover efectos contra la obesidad y todas sus comorbilidades asociadas (como las enfermedades cardiovasculares).

LINK AL ESTUDIO COMPLETO EN PUBMED

CV resumido de los autores principales del estudio

Jaime Ruiz

Dr. Jaime Ruiz-Tovar

Profesor Titular en Ciencias de la Salud en Universidad Alfonso X el Sabio. Cirujano General y Digestivo, especializado en Cirugía Bariátrica y Cirugía Laparoscópica. Unidad de Cirugía Bariátrica y Metabólica. Centro de Excelencia para el Estudio y Tratamiento de la Obesidad y la Diabetes. Valladolid. Responsable de la Unidad de Neuroestimulación para el tratamiento de la obesidad en Clínica Garcilaso (Madrid).

 

Óscar Lorenzo

Dr. Óscar Lorenzo

Profesor e investigador del Departamento de Medicina del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Laboratorio de investigación en Diabetes. IIS-Fundación Jiménez Díaz, Universidad Autónoma de Madrid. Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas, CIBERDEM.

¿Qué aportan los probióticos cuando tomamos antibióticos?

¿Qué aportan los probióticos cuando tomamos antibióticos?

Historia de los antibióticos

El uso de los antibióticos es tan habitual y natural, que pareciera que llevan “toda la vida” con nosotros. En este artículo, veremos cómo los probióticos tienen un papel en un tratamiento con antibióticos.

Lo cierto es que, hasta hace relativamente poco – si consideramos toda la historia de la humanidad-, morir de una simple herida infectada era un peligro muy real y habitual.

Y si no, que se lo digan a Calvin Coolidge, hijo del trigésimo presidente de los Estados Unidos, que falleció en 1924 siendo muy joven, a raíz de una ampolla en el pie que le desencadenó una septicemia. Ésta le llevó a un destino fatal en apenas unos días sin nada que pudiese evitarlo.

Unos pocos años después se utilizó el primer antibiótico sintético (creado totalmente en un laboratorio, es decir, que no existe en la naturaleza) con éxito, una sulfamida, con el hijo de otro presidente – Roosevelt-, un fármaco del que se había publicado su utilidad apenas un año antes.

Penicilina

Hubo tal jolgorio que aquel éxito eclipsó el descubrimiento aparentemente casi accidental de Alexander Fleming en 1928 – la penicilina, a partir de la observación del hecho de que, en una placa contaminada por un hongo, morían aquellas bacterias que habían contactado con dicho hongo – que ocurría prácticamente de forma simultánea.

Fleming reconoció más tarde que las propiedades antibacterianas de los hongos ya se conocían previamente… pero no se le había prestado atención. De hecho, existían trabajos publicados sobre las propiedades antibióticas del Penicillium por parte de Ernst Duchesne en 1897 y de Vincenzo Tiberio en 1895, ambos prácticamente desconocidos, así como menciones realizadas por Tyndall, Roberts y Lister casi tres décadas antes que éstos.

No podemos tampoco olvidarnos de Clodomiro Picado y Sara Dath. Finalmente, el premio Nobel – y la fama – se lo llevó Fleming junto con los desconocidos Chain y Florey, que purificaron la penicilina para su fabricación industrial.

Por otra parte, la penicilina, al contrario de las sulfamidas, era muy difícil de obtener en grandes cantidades y no se conocía bien el mecanismo de acción. Por ello quedó en segundo plano durante muchos años más, mientras que el trío antibiótico del momento compuesto por Atoxyl, Salvarsán (con un importantísimo papel en el tratamiento de la sífilis) y Prontosyl disfrutaban de su reinado a pesar de los efectos secundarios derivados de su toxicidad, e ignorando la aparición de resistencias.

probióticos antibióticos

Antibióticos naturales

Por otra parte, el primer producto antibacteriano de origen natural fue descubierto por Freudenreich al estudiar la piocianasa, un pigmento azul liberado por la Pseudomonas aeruginosa, capaz de inhibir el crecimiento de otras bacterias.

Sin embargo, el utilizar de una forma más habitual bacterias – vivas – para luchar contra otras bacterias, no se ha empezado a valorar realmente hasta nuestros días, con la utilización de probióticos.

Más tarde se descubrió otro antibiótico natural, proveniente también – al igual que la penicilina y la piocianasa-, de la naturaleza, en este caso de la bacteria Bacillus brevis. Pero aunque era muy eficaz, la tirotricina tenía el problema de ser muy tóxica, por lo que solo se podía utilizar de forma tópica.

Este hallazgo reavivó el interés por la penicilina, ahora sí, invirtiendo esfuerzo en desarrollar técnicas para producirla a gran escala, hecho que se consiguió en 1940, permitiendo su uso de forma masiva en la Segunda Guerra Mundial.

¿Antibióticos en las cuevas?

Pero en realidad la historia de la utilización de los antibióticos es mucho más larga y extensa. Testimonios que han perdurado hasta nuestros días desde restos en cuevas prehistóricas, papiros de la ancestral cultura de oriente próximo y la sabiduría de la antigua medicina china, entre muchos otros, pasando por los días de Galeno y Paracelso, sugieren la utilización de tierra, remedios herbales, cataplasmas y otras sustancias para prevenir infecciones en heridas y curarlas.

Así mismo, infinidad de investigadores, médicos y otros han dejado constancia a lo largo de la historia de la utilización de sustancias para curar enfermedades que ahora conocemos que estaban causadas por bacterias u otros parásitos, como la enfermedad del sueño, el carbunco, los abscesos cutáneos, la fiebre tifoidea y la peste, por mencionar algunos ejemplos.

El descubrir que muchas de estas sustancias provenían de microorganismos del suelo, hizo que se focalizara el interés en ello, siendo el origen del descubrimiento de la estreptomicina a partir del Streptomyces griseus, de la tetraciclina junto con el cloranfenicol y otros derivados del género Actinomyces, de la eritromicina a partir del Streptomyces erythreus proveniente de Filipinas, y de la vancomicina a partir del Streptococcus orientalis existente en la India e Indonesia, por mencionar algunos de los antibióticos que aún perduran hoy en día.

Industrialización de los antibióticos

Pero no fue hasta la industrialización y el poder utilizarlos a gran escala que se abrió una nueva etapa en la historia de la medicina: muertes que antes sucedían sin piedad, ahora cedían ante estas nuevas sustancias.

Hubo tal locura, que la penicilina se empezó a utilizar como remedio para todo en forma de pastillas para la tos, cremas nasales, cosmética y ungüentos, todo de venta libre a pesar de las advertencias sobre la aparición de cepas resistentes (algo que apenas en dos décadas ya se convirtió en un problema grave en las personas hospitalizadas). En ese momento, el mundo occidental creía que la guerra contra las bacterias ya estaba ganada para los restos.

Pero además, se descubrió que los animales de granja que alcanzaban a comer comida contaminada con antibióticos – productos de desechos de sus cultivos -, crecían más que los que comían normal… Ese descubrimiento fue la puntilla del desastre, utilizándose los antibióticos en la industria de la ganadería de forma masiva a partir de los años 60 y llegando a doblar el consumo humano.

Actualmente, esta práctica está prohibida en Europa, pero España sigue siendo uno de los países que más antibióticos consume para la industria ganadera, ya que también se utilizan como prevención y tratamiento de infecciones, algo que cuando se vive hacinado es muy frecuente

probióticos antibióticos

¿Cual es realmente la tasa de fallecimiento por antibióticos?

Estos datos han generado alarma, ya que se ha demostrado que, a mayor consumo de antibióticos (tanto en humanos como en animales), mayores tasas de resistencias bacterianas a ellos. Eso conlleva que cada vez haya más fallecimientos por resistencia a los antibióticos, sumando 30.000 muertes hospitalarias al año por este motivo sólo en Europa, un hecho muy grave, ya que hay poco desarrollo actual de nuevas líneas de los mismos por parte de los laboratorios farmacéuticos. Se calcula que en unas tres décadas, de no poner remedio urgentemente, los fallecimientos por resistencias antibióticas desbancarán al cáncer como primera causa de muerte.

Afortunadamente, desde el año 2014-2015, se puso en marcha un programa de reducción del consumo de antibióticos tanto para personas como para animales de granja y cada año se consigue reducir todavía más la cifra.

Aun así, el consumo es escandalosamente elevado y genera consecuencias que van más allá del enorme problema de las resistencias. Así, el consumo de antibióticos tiene un gran impacto en la microbiota de todo nuestro organismo, y la microbiota tiene relación con prácticamente toda nuestra salud y la herramienta que tenemos para cuidarla son los probióticos.

Uso de antibióticos en España

España posee la tasa de uso per cápita más alta de cualquier país de altos ingresos y la tercera más alta en general con un consumo de más de 700 millones de dosis diarias definidas (DDD) por año, con 40 DDD por cada 1000 habitantes. Contrasta fuertemente con las cifras de los Países Bajos, con un consumo de solo 15 DDD por cada 1000 habitantes.

El 90% de los antibióticos son prescritos desde Atención Primaria para infecciones urinarias, respiratorias y de oído. Sin embargo, más de un 50% de estos tratamientos son incorrectamente prescritos, ya que no es una bacteria la causante de los síntomas o molestias.

Por otra parte, no es algo extraño iniciar síntomas de todo tipo tras un tratamiento antibiótico, especialmente si es un tratamiento prolongado o intravenoso (que suelen ser dosis mayores y por más tiempo que las orales).

No hay que olvidar que los antibióticos no son muy selectivos, y pueden ser de pequeño espectro (cuando su objetivo son unas bacterias con determinadas propiedades), pero es inevitable que en su paso por matar lo malo, maten también mucho de lo bueno, generando disbiosis posterior a su uso. Por eso, valorar el uso de probióticos durante la toma de antibióticos u en otros casos es una opción muy recomendable, como veremos a continuación.

Microbiota y antibióticos

Lo más frecuente, aunque no le pasa a todos los usuarios de antibióticos, ya que la microbiota saludable tiene cierto grado de resiliencia que hace que se acabe recomponiendo con el tiempo, son las alteraciones gastrointestinales.

A muy corto plazo puede aparecer diarrea. Con el tiempo (incluso meses después), algunas personas manifiestan aumento del reflujo gastroesofágico, sensación de hinchazón tras las comidas, aparición de diarrea crónica (asociada o no a Clostridium difficile) o estreñimiento, debut o empeoramiento de enfermedades inflamatorias intestinales e intolerancia a alimentos que antes podían comer sin problemas.

Aun así, un estudio realizado con voluntarios sanos que tomaron antibiótico durante una semana o menos, demostró que los cambios en la microbiota, consistentes en una pérdida muy importante de la diversidad microbiana, así como un aumento de cepas resistentes a antibióticos, duraban de seis meses a dos años.

Los microorganismos de la microbiota coexisten con complejas relaciones entre ellos. Eso significa que un antibiótico al que son sensibles algunas bacterias gram +, por ejemplo, puede acabar reduciendo también la población de otras gram – por la pérdida de las primeras.

Relación entre la microbiota intestinal y los demás órganos

Por si fuera poco, sabemos que una microbiota intestinal alterada puede tener repercusiones en todo el organismo. Se conoce que niños que han sido tratados con antibióticos en la infancia son más propensos a desarrollar asma, alergias y una mayor tendencia a la obesidad.

Ansiedad y depresión, diabetes, e incluso afectaciones neurológicas como Parkinson o Alzheimer… ¿Podrían ser también consecuencias a largo plazo de una disbiosis por un abuso de antibióticos y los probióticos tener un papel en ello?

Se requieren más estudios, pero dada la relación confirmada entre la microbiota y estas afectaciones, no sería descabellado establecer un vínculo. Por supuesto, estas patologías son multifactoriales y se requerirá mucho más que un antibiótico para desarrollarlas.

probióticos antibióticos

Resistencia a los antibióticos

Los antibióticos, sin duda alguna, han salvado miles de vidas. El descubrimiento y la síntesis por parte de la industria farmacéutica de los mismos han marcado un antes y un después en la historia, no solo de la humanidad, sino también en la vida de los animales que nos acompañan.

Pero, como se suele decir, “lo bueno, si es breve, dos veces bueno”. Las propiedades atribuidas a los antibióticos han hecho que se popularizara tanto su utilización que se llegó al abuso, tanto por parte de particulares – antes, los antibióticos eran de venta libre en las farmacias – como por parte de los facultativos sanitarios que, ante cualquier infección – aunque sugiriera una infección vírica – la cubrían con antibióticos con un “por si acaso”.

¿Por qué se llegó a esa situación? Por una parte debido a desinformación, a la creencia popular de que los antibióticos sirven para todas las infecciones, cuando la mayoría son de orígen vírico y ningún antibiótico sirve para los vírus.

Las infecciones víricas se suelen curar aproximadamente en una semana, por lo que si se daba antibiótico parecía que la mejoría venía por ello y no por el proceso natural de curación. Recordemos otra frase popular: “la gripe se cura en una semana con tratamiento antibiótico y en siete días, sin”.

Y por último, no hay que obviar la presión asistencial. Cuando una persona insiste en que su infección no se cura sin antibiótico, sólo una fuerte relación médico-paciente puede desmontarlo, esto se construye con el tiempo y con la confianza… algo de lo que no siempre dispone nuestro sistema de salud.

En resumen, cuando es necesario, hay que tomarlos y no hacerlo puede conllevar a una situación de gravedad que puede volverse irreversible.

Antibióticos y probióticos

Pero hay múltiples estudios que han ensayado alternativas a los antibióticos para ciertas situaciones, utilizando – entre otras herramientas – probióticos como nueva arma contra los patógenos en infecciones leves, que son las más comunes.

Algunas de estas patologías son las infecciones urinarias, las otitis en niños y gastroenteritis por diferentes entidades, como la Salmonella.

Incluso se han realizado ensayos en infecciones graves como las producidas por Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa, dos bacterias muy temidas por sus grandes resistencias, con buenos resultados. En un ensayo en concreto se realizó una microencapsulación de los probióticos (son los llamados de tercera generación) para que pudieran resistir la acción de los antibióticos al ser administrados a la misma vez. Se logró erradicar por completo a ambas bacterias.

En España e Italia contamos con probióticos de cuarta generación, como por ejemplo Enterelle, que contiene cepas que son resistentes a la mayoría de los antibióticos. Gracias a esa propiedad, es uno de los probióticos ideal para tomar conjuntamente con el tratamiento con antibióticos, con el objetivo de atenuar o prevenir las complicaciones derivadas de los mismos, como la diarrea y la disbiosis postantibiótica, así como disminuir el riesgo de infección por Clostridium difficile.

También se ha estudiado la utilización de probióticos como coadyuvante en el tratamiento conjunto con los antibióticos para potenciar el efecto beneficioso de ambos. Actualmente se utiliza, por ejemplo, en el tratamiento erradicador del Helicobacter pylori.

¿Sirven todos los probióticos en terapia con antibióticos?

No, los probióticos no son todos iguales.

Las propiedades que hacen que un probiótico pueda ser útil como prevención o tratamiento de una infección son los mismos que para cualquier otro tratamiento de microbioterapia, y son al menos cuatro: que puedan resistir el ácido del tracto gastrointestinal, que tengan la capacidad de implantarse en la zona donde han de hacerlo, que lleguen vivos a ese lugar y en cantidad suficiente, y que tengan afinidad por el epitelio del huésped para que el efecto sea persistente en el tiempo.

Utilizar un probiótico que no cumple esas condiciones puede ser útil mientras se toma, pero el efecto rápidamente se perderá por el wc – y con ello, nuestro dinero – ya que esas bacterias no se quedarán formando parte de la microbiota.

Por otra parte, los tratamientos de probióticos de unos pocos días pueden ser útiles para algo muy agudo, como frenar una diarrea asociada a los antibióticos, pero tampoco logran un cambio significativo en nuestra microbiota. Los tratamientos recomendables suelen ser de varias semanas, idealmente incluso varios meses, para tener un efecto de moldeado de nuestra microbiota. Esto es algo muy importante y a tener en cuenta si se quiere lograr un efecto a medio o largo plazo.

Además, para cada situación hay que utilizar las cepas adecuadas según el efecto que se busca: no daremos el mismo probiótico para una disbiosis oral que una vaginal, por ejemplo.

probioticos antibioticos

Mecanismos de los probióticos para suplir o coadyuvar a los antibióticos

  • Competición: cuando se implantan unas especies de microorganismos, no se deja espacio físico ni recursos para otros que intentan ocupar el mismo nicho ecológico.

  • Bacteriocinas: sustancias que secretan las bacterias probióticas que atacan directamente a otras bacterias y las eliminan.

  • Proteasas: que son capaces de desactivar toxinas bacterianas, como las del Clostridium difficile.

  • Por estimulación del sistema inmune: se ha demostrado que los probióticos pueden actuar positivamente en células del sistema inmune, como en los linfocitos NK y macrófagos, así como disminuir citoquinas inflamatorias como la IL-6 o el TNF-α. Esto logra que el propio organismo sea más eficiente luchando contra la infección.

  • Mediante síntesis de ácidos grasos de cadena corta que favorecen dichas funciones inmunológicas y antiinflamatorias

  • Establecimiento de un buen ambiente para que otros microorganismos beneficiosos puedan crecer

  • Mediante la modificación del pH (en boca y vagina), para evitar que otros microorganismos proliferen

  • Mediante la inhibición de los eventos inducidos por los LPS, que son lipopolisacáridos que se encuentran en la cubierta de un tipo de bacterias y que actúan como un marcador, contra los que nuestro organismo lucha y se inflama en el camino.

  • Impidiendo la adhesión al epitelio de microorganismos con capacidad patógena

Cómo utilizar los probióticos como coadyuvantes en las infecciones

El profesional médico es el que debe decidir si, en cada caso particular, la situación requiere de la toma de un antibiótico o no. Si es así, puede ser útil ingerir una cápsula de Enterelle Plus junto con cada toma de antibiótico durante el tiempo que dure éste, para disminuir los efectos secundarios.

Si ya se ha terminado el tratamiento, se pueden tomar dos cápsulas diarias de Enterelle Plus durante dos semanas, para disminuir la carga de microorganismos oportunistas.

Por otro lado si se decide que se puede probar con un tratamiento no farmacológico, este ha de ser individualizado para cada persona, pero las infecciones vaginales y de orina de repetición son dos ejemplos en los que puede en muchos casos evitarse el uso de antibióticos. Incluso, en estas situaciones, el uso de probióticos ayuda a restaurar el equilibrio perdido que hace que precisamente haya propensión a esas infecciones.

Y no olvidemos que los probióticos también pueden ayudar a que otros tratamientos funcionen mejor, como en la erradicación del Helicobacter pylori. En este caso, Pilorex ha demostrado ser muy útil para mejorar la sintomatología asociada.

En definitiva, los antibióticos son muy necesarios, tanto que se ha de reservar su uso al máximo para que siempre podamos disponer de esas “balas mágicas”, como se los llamó en su momento.

Todos tenemos la responsabilidad de ello, tanto profesionales sanitarios como usuarios, y el uso de probióticos es una alternativa no solo útil, sino con efectos beneficiosos que van más allá de evitar esa infección.

Cuidar nuestra microbiota es, con todo lo que sabemos ya de ella (muy poquito en realidad, imagina todo lo que nos queda por descubrir) un imperativo para tener una vida sana y un envejecimiento en plena forma.

Bibliografía
  • Hathaway-Schrader JD, Steinkamp HM, Chavez MB, et al. Antibiotic Perturbation of Gut Microbiota Dysregulates Osteoimmune Cross Talk in Postpubertal Skeletal Development. Am J Pathol. 2019;189(2):370-390.
  • Becattini S, Taur Y, Pamer EG. Antibiotic-Induced Changes in the Intestinal Microbiota and Disease. Trends Mol Med. 2016;22(6):458-478.
  • Pamer EG. Resurrecting the intestinal microbiota to combat antibiotic-resistant pathogens. Science. 2016;352(6285):535-538.
  • Li Z, Behrens AM, Ginat N, et al. Biofilm-Inspired Encapsulation of Probiotics for the Treatment of Complex Infections. Adv Mater. 2018;30(51):e1803925.
  • Mingmongkolchai S, Panbangred W. Bacillus probiotics: an alternative to antibiotics for livestock production. J Appl Microbiol. 2018;124(6):1334-1346.
  • Pattani R, Palda VA, Hwang SW, Shah PS. Probiotics for the prevention of antibiotic-associated diarrhea and Clostridium difficile infection among hospitalized patients: systematic review and meta-analysis. Open Med. 2013;7(2):e56-e67.
  • Ouwehand AC, Forssten S, Hibberd AA, Lyra A, Stahl B. Probiotic approach to prevent antibiotic resistance. Ann Med. 2016;48(4):246-255.
  • Scott AM, Clark J, Julien B, et al. Probiotics for preventing acute otitis media in children. Cochrane Database Syst Rev. 2019;6(6):CD012941.
  • Wang F, Feng J, Chen P, et al. Probiotics in Helicobacter pylori eradication therapy: Systematic review and network meta-analysis. Clin Res Hepatol Gastroenterol. 2017;41(4):466-475.
  • Fao.org. 2020. Available from: http://www.fao.org/3/y5468s/y5468s02.htm#TopOfPage
  • Quinolonas y fluoroquinolonas de administración sistémica: nuevas restricciones de uso – Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios [Internet]. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. 2020 [cited 31 August 2020]. Available from: https://cutt.ly/hgQruUz
  • Resistenciaantibioticos.es. 2020. Available from: http://www.resistenciaantibioticos.es/es
  • Aemps.gob.es. 2020. Available from: https://cutt.ly/8gQrgfm
 

Alimentación, microbiota e inmunidad

Alimentación, microbiota e inmunidad

En las últimas décadas hemos asistido a la aparición de nuevas enfermedades que se añaden a otras bien conocidas, algunas de las cuales (como la diabetes tipo 2, el sobrepeso etc), están experimentando un crecimiento exponencial, y todo ello tiene relación en gran parte con los cambios en nuestros hábitos de alimentación y con el nexo de unión existente entre microbiota e inmunidad.

Alimentación o Nutrición

25 siglos atrás, Hipócrates nos decía “Deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida”, es decir, que este concepto no es nuevo: hace siglos que se sabe que nuestra salud depende directamente de nuestros hábitos de alimentación (y de otro tipo de hábitos en los que no voy a centrarme).

Hoy sabemos que esto es debido en gran parte a su influencia sobre la microbiota humana: a través de la alimentación podemos cuidar y mejorar nuestra microbiota…o todo lo contrario, lo que incidirá de forma directa en nuestra salud.

En primer lugar, vamos a diferenciar alimentación de nutrición:

  • La ALIMENTACIÓN es el acto voluntario por el cual las personas consiguen, eligen, preparan e ingieren alimentos para satisfacer el hambre o, más bien, en nuestros días y en nuestro medio, las ganas de comer (el hambre es otra cosa). Es, por tanto, un proceso educable y consciente.
  • La NUTRICIÓN es el proceso fisiológico, involuntario e inconsciente, que nuestro organismo realiza mediante la digestión, absorción y transporte de nutrientes, para capturarlos y asimilarlos, con el fin de mantenerse con vida.

Pues bien, la alimentación moderna, plagada de errores nutricionales (como el exceso de azúcares, el abuso de alimentos precocinados y altamente procesados, los métodos de cocción poco adecuados, la adición de conservantes y colorantes artificiales…) supone una agresión constante a nuestra microbiota, favoreciendo junto con otros factores que aparezca lo que conocemos como disbiosis intestinal.

La microbiota y sus funciones: un breve recordatorio

El ser humano es, entre otras muchas cosas, el hogar de una gran colonia de bacterias amigas: la microbiota humana.

Billones de bacterias, conviven con nosotros en una relación de simbiosis, es decir, nosotros les damos alimento y cobijo, y ellas nos aportan grandes beneficios. Se localizan en el tracto gastrointestinal, genitourinario, la cavidad oral, la nasofaringe, el tracto respiratorio y la piel. Constituyen un gran órgano metabólico cuyas funciones van más allá de la digestión…mucho más allá. Así, estas bacterias ejercen funciones indispensables para nosotros:

1.- Regulación de la inmunidad, colaborando en el desarrollo del sistema inmune desde el nacimiento, a la vez que ejerce una función defensiva, de barrera, evitando que otros patógenos se adhieran a la mucosa y causen enfermedades.

2.- Nutrición: participando en el metabolismo de algunos nutrientes (lactosa, proteínas y grasas), facilitando su digestión y absorción, sintetizando vitaminas (K, B6, B12, ácido fólico, ácido nicotínico…), aumentando la disponibilidad de minerales como el calcio, cobre, zinc o hierro…

3.- Modulación del crecimiento y diferenciación celular (factor protector frente a algunos tipos de cáncer)

4.- Modulación del sistema nervioso central: la microbiota, el intestino y el cerebro están ampliamente conectados y relacionados. Se sabe que la microbiota es responsable de la producción y almacenamiento de sustancias químicas como la serotonina y la dopamina, que son moduladores del sistema nervioso indispensables en nuestro rendimiento y estado de ánimo. Así, se ha visto como alteraciones en la microbiota, pueden influir en la percepción del dolor, la reacción al estrés, la aparición de depresión, síndrome de fatiga crónica

5.- Regulación de la inflamación sistémica mediante la producción de sustancias anti y pro inflamatorias cuyo equilibrio es indispensable para evitar la aparición de enfermedades.

Factores que influyen en la microbiota humana

Cada persona presenta una microbiota única, con gran variabilidad en su composición que estará determinada por factores genéticos y ambientales, y que irá cambiando a lo largo de la vida bajo la influencia de distintas circunstancias.

Dentro del útero materno el feto dispone de su propia microbiota fetal (localizada en la placenta, líquido amniótico, cordón umbilical y meconio), y en el momento del nacimiento el tracto gastrointestinal del bebé es colonizado por las bacterias de la madre, así:

  • El medio ambiente y la microbiota materna durante el parto
  • La vía de nacimiento (vaginal o cesárea)
  • El tipo de alimentación recibida en la primera infancia (lactancia materna o artificial),

son factores decisivos que determinarán nuestra microbiota futura.

Cambios a lo largo de la vida

Con el paso de los años la composición microbiana ira cambiando, así, en los primeros 2 años de vida, la microbiota está dominada por las bifidobacterias, pero posteriormente la composición microbiana se diversifica influenciada por factores como:

  1. Lugar de residencia,
  2. Ingesta de ciertos fármacos
  3. Padecimiento de distintas enfermedades
  4. Exceso de grasa corporal
  5. Tipo de alimentación y hábitos que mantengamos

Composición de la microbiota

La composición de la microbiota alcanzará su máxima complejidad en el adulto, con cientos de filotipos pertenecientes a tres grandes familias: Firmicutes (gram-positivos), Bacteroidetes (gram-negativos) y Actinobacterias (gram-positivos).

Una vez establecida sufrirá escasas variaciones a lo largo del tiempo, a no ser que nos dediquemos a agredirla o existan circunstancias que la modifiquen: eso podrá provocar o favorecer una alteración en su equilibrio.

Un disbalance, una modificación en la proporción de bacterias “buenas y malas” a favor de estas últimas, podría producir respuestas adversas en el individuo que las hospeda, apareciendo lo que conocemos como disbiosis, y, con ella, la enfermedad.

Causas de disbiosis

La disbiosis ha sido asociada con afecciones tan diversas como el asma, las enfermedades inflamatorias crónicas, las enfermedades autoinmunes, las alergias, las migrañas, la obesidad, la diabetes y la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) entre otras…merece la pena cuidar nuestras bacterias, ¿no?

El uso de ciertos medicamentos (como los antibióticos, antiinflamatorios, antiácidos o los laxantes), el estrés, el exceso de proteínas y azúcares simples en la dieta, la ingesta escasa de fibra, el consumo de alimentos procesados…hábitos muy frecuentes en la población occidental, pueden ser algunos de los factores causantes de la disbiosis intestinal.

Pero también puede aparecer disbiosis en pacientes con enfermedad celiaca, sensibilidad al gluten, infecciones, enfermedades intestinales (pancreatitis, diverticulitis, enfermedad inflamatoria intestinal…), en el post operatorio de ciertas cirugías etc.

Microbiota inmunidad

Alteración de la microbiota y de la inmunidad

He comentado más arriba que una de las múltiples funciones de la microbiota es la de la regulación de la inmunidad.

El sistema inmune lo conforman un conjunto de órganos, tejidos, células y productos derivados de estas células que se encuentra distribuido por todo el organismo y que, en condiciones normales y de forma muy resumida, se encarga de protegernos. Para ello, realiza dos procesos fundamentales: el reconocimiento y la defensa.

Así, el sistema inmune reconoce de forma permanente aquello que forma parte del organismo (tejidos, células), y nos defiende de lo que es extraño a él y que potencialmente puede agredirnos, bien desde el exterior (virus, bacterias, otros patógenos) o bien desde el interior (células degeneradas o tumorales).

Del adecuado funcionamiento del sistema inmune y su integridad dependerá nuestra supervivencia, y si el sistema inmune se altera, podremos tener una mayor predisposición a presentar infecciones, disfunciones autoinmunes, alergias etc.

La microbiota como modulador del sistema inmunitario

La microbiota ejerce una función moduladora del sistema inmune a través del reconocimiento de elementos agresores por parte de componentes intestinales, la promoción de la producción de mediadores y la generación de respuestas para mantener la homeostasis intestinal inmunológica.

Además, induce el desarrollo de la inmunidad innata y específica o adquirida, estimulando y coordinando la respuesta inmune del tracto gastrointestinal, lo que implica la existencia de un equilibrio entre el sistema inmune, la microbiota y la mucosa intestinal.

La microbiota como sistema de defensa de nuestra inmunidad

Pero también ejerce una función defensiva, por un lado, su amplia superficie funciona como una gran “barrera” que evita que los microorganismos patógenos se adhieran a la mucosa intestinal y causen enfermedades, y por otro lado, es capaz de secretar sustancias antimicrobianas y de acidificar el medio al segregar ácidos orgánicos que pueden eliminar algunos microorganismos indeseables.

Por último, la microbiota mantiene sanas a las células epiteliales favoreciendo y regulando el proceso de renovación constante y, de esta forma, fortaleciendo la defensa.

De modo que, si la composición de nuestra microbiota se altera, podrá aparecer un desequilibrio en la inmunidad que nos hará más propensos a padecer distintas enfermedades.

Microbiota inmunidad

 

¿Cómo podemos mejorar la microbiota, y por tanto la inmunidad, a través de la alimentación?

Los factores genéticos, la alimentación de nuestras madres durante el embarazo, o el haber sido alimentados en la infancia de una u otra forma…ya no lo podemos cambiar, pero SÍ podemos optar por unos hábitos más saludables, que cuiden nuestras bacterias, que mantengan el equilibrio adecuado y, por tanto, prevengan la aparición de enfermedades relacionadas con la disbiosis…pero sobre todo, y más importante que esto, al cuidar nuestra alimentación, estaremos dejando a nuestros hijos una herencia preciosa, de un valor incalculable…unos hábitos de alimentación que les proporcionen y mantengan nuestro bien más preciado: la salud.

Alguna reglas para mejorar nuestra inmunidad a través de la microbiota y la alimentación

Así que, para cuidar nuestras bacterias, deberíamos cambiar, educar y mejorar nuestra alimentación (recordad que no es lo mismo que nutrición), y eso pasa por:

Vegetales

    • Consumir verduras a diario y en todas las comidas principales, preferentemente enteras (no en puré) para preservar la fibra (prebiótico), y cocinadas, para disminuir el efecto flatulento, las verduras deberían ser la base de nuestra alimentación.
    • Aumentar el consumo de setas comestibles, cuyos polisacáridos, generalmente pertenecientes a la familia de los betaglucanos, parecen tener un efecto estimulante sobre el sistema inmune e inmunomodulador.
    • Consumir regularmente tubérculos, que poseen efecto prebiótico, es decir, incluyen en su composición ingredientes no digeribles que estimulan el crecimiento o la actividad de un número ilimitado de bacterias del colon.
    • Consumir fruta con moderación. Dada la cantidad de fructosa (azúcar) que contienen, no debemos excedernos en su consumo, pero son indudables sus propiedades beneficiosas (efecto prebiótico), así, se aconseja dar preferencia a frutas con fibra soluble (manzana, membrillo, higo, plátano, pera, ciruela…)

Almidones

    • Consumir fuentes naturales de almidón resistente, con efecto prebiótico; ejemplos de ello son la fécula de patata, el plátano macho, boniato, yuca, lentejas, guisantes, castañas, trigo sarraceno y el arroz y patata cocinados y consumidos después de enfriarse.

Grasas

    • Aumentar el consumo de grasas saludables ricas en ácidos grasos Omega 3: aceite de oliva virgen extra, frutos secos, pescado azul (evitando los de gran tamaño, por su elevado contenido en mercurio)

Proteína

    • Consumir una cantidad adecuada de proteínas de calidad y de origen animal (a no se r que, por motivos éticos, se decida evitar su consumo), dando preferencia al pescados, huevos y carnes de ave.

Microbiota

    • Sabemos que existen cepas específicas que pueden ayudar a modular y reforzar el sistema inmune, como Lactobacillus plantarum, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus casei, Lactobacillus paracasei u otros, así que esta parece una opción interesante como coadyuvante para evitar y prevenir la disbiosis y para ayudar al sistema inmune a protegernos de microorganimos agresores, algo fundamental en estos momentos, y sí, también en personas sanas.

Otros consejos

    • Consumir fibra insoluble, que ayuda a la formación del bolo fecal y favorece el tránsito intestinal, dando preferencia a la procedente de vegetales en lugar de hidratos de carbono acelulares como los cereales.
    • Evitar la toma de antibióticos cuando no sean necesarios: los antibióticos no son útiles en las infecciones víricas, que son la mayoría.
    • Abandonar para siempre el azúcar puro y refinado, los productos altamente procesados, precocinados, conservantes, colorantes…para siempre.
    • Promover una alimentación sana de la madre durante el embarazo y lactancia, así como favorecer la lactancia materna…será un seguro de salud para nuestros hijos.
    • Comer comida y no productos, así de simple.

Conclusiones

La microbiota humana ejerce funciones indispensables para el mantenimiento de la salud, entre ellas, la regulación de nuestro sistema inmune.

La composición de nuestra microbiota depende de múltiples factores, unos no modificables, como la herencia, y otros modificables como la alimentación.

El sistema inmune se encarga de protegernos, y dada la influencia de nuestra microbiota sobre el adecuado funcionamiento del sistema inmune, si la composición de la misma se altera, podrá aparecer un desequilibrio en la inmunidad que nos hará más propensos a padecer distintas enfermedades.

Podemos modular y mejorar la composición de la microbiota a través de la alimentación y la Microbioterapia: nuestra salud depende en gran medida de nuestros hábitos de alimentación.

Bibliografía
  • Hill DA, Artis D. Intestinal Bacteria and the Regulation of Immune Cell Homeostasis. Annu Rev Immunol. 2010;28(1):623-67.
  • Kau A. L., Ahern P. P., Griffin N. W., Goodman A. L., Gordon J. I. «Human nutrition, the gut microbiome and the immune system», Nature. 2011; 474:327-360
  • Nova, E., Montero, A. y Marcos, S. G. A. «La estrecha relación entre la nutrición y el sistema inmunitario», Soporte Nutricional en el Paciente Oncologico. 2012; 1(1): 9-21.
  • Maynard CL, Elson CO, Hatton RD, Weaver CT. Reciprocal interactions of the intestinal microbiota and immune system. Nature. 2012 Sep 13;489(7415):231-41.
  • M.E. Icaza-Chávez. Microbiota intestinal en la salud y la enfermedad. Rev Gastroenterol México. 2013;78(4):240-8.
  • Lynch SV, Pedersen O. The Human Intestinal Microbiome in Health and Disease. N Engl J Med. 2016;375(24):2369-2379.
  • Le Doare, K., Munblit, D., Todryk, S. M., Prentice, S. «They Are what You eat: Can Nutritional Factors during Gestation and early infancy Modulate the Neonatal immune Response?», Immunol. 2017; 8(8): 16413389-1641.
  • José María Esteban Fernández. Probióticos: ¿Terapias con el microbioma humano? Revista profesional de formación continuada Aula de la Farmacia. Abril de 2018;14(25);44-56.
Microbiota y piel: la dermobiota

Microbiota y piel: la dermobiota

La piel es el órgano más extenso del ser humano, actuando como protección física, química y biológica ante agresiones externas. Estudios recientes basados en análisis de ADN revelan la existencia de ecosistemas microbianos cutáneos que se caracterizan por una gran complejidad y diversidad. En este artículo abordaremos esa relación entre microbiota y piel: la dermobiota.

¿Qué es la dermobiota?

Se estima que cerca de 1 millón de bacterias pertenecientes a distintas especies habitan cada centímetro cuadrado de nuestra piel, constituyendo la microbiota cutánea o DERMOBIOTA. Existe ya evidencia sugiriendo que muchos de estos microbios contribuyen de forma significativa a la patogenia de algunas dermatosis no infecciosas tales como dermatitis atópica, psoriasis, rosácea y acné.

Aunque todavía es necesario profundizar en los mecanismos moleculares que intervienen en esta relación, parece que los desequilibrios en este ecosistema comensal podrían ser un factor clave en el desarrollo de patología cutánea.

La microbiota cutánea residente participa activamente en la doble función protectora de la piel: como barrera física e inmunológica. Esto se consigue a través de múltiples formas:

  • Obstaculizar el desarrollo de bacterias oportunistas que pueden provocar infecciones, al generar un ambiente hostil para ellas.
  • Ayudar a degradar los lípidos de la superficie cutánea, favoreciendo la función de barrera.
  • Proteger frente a la inmunosupresión que la radiación UV genera en nuestra piel.

La edad, la alimentación, los hábitos de vida, algunos fármacos y determinados hábitos de higiene, como el uso de geles de baño muy agresivos, pueden alterar la dermobiota.

Todo esto se lleva a cabo por diferentes mecanismos de acción como la:

  1. Modulación en la expresión de diferentes citoquinas
  2. Producción de péptidos antimicrobianos
  3. Regulación de partes del sistema inmunitario, como el sistema del complemento

La edad, la alimentación, el tipo de vida, algunos fármacos, y ciertos hábitos de higiene, sobre todo relacionados con el uso de champús, jabones o geles de baño muy agresivos, pueden alterar de forma muy importante esta barrera defensiva.

Constitución y composición de la demobiota

Aunque ya hay evidencias que indican que la microbiota intestinal puede comenzar a constituirse en el útero materno, es el nacimiento el momento clave para la configuración de la dermobiota. El recién nacido es inicialmente colonizado por todo un ecosistema microbiano que desempeña un papel clave en el mantenimiento del equilibrio del sistema inmunitario en nuestros tejidos periféricos.
Hoy sabemos que los bebés nacidos por cesárea presentan una microbiota diferente a la de los nacidos por vía vaginal. Esta diferencia puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades inflamatorias o autoinmunes crónicas como la celiaquía, la diabetes tipo 1 o el asma.

Factores que influyen en el desarrollo de la dermobiota

A medida que los niños se exponen al ambiente, aumenta la diversidad de la dermobiota en diferentes áreas corporales, en función de factores como:
  • La temperatura
  • El grado de humedad de la zona anatómica
  • El pH
  • La concentración de glándulas sebáceas

Este proceso va en aumento en la pubertad y tiende a estabilizarse en la edad adulta.

Filos predominantes de la dermobiota

A grandes rasgos, existen cuatro grandes filos bacterianos predominantes a nivel cutáneo, con miles de especies pertenecientes a cada una.:

  1. Actinobacteria (51.8%)
  2. Firmicutes (24.4%)
  3. Proteobacteria (16.5%)
  4. Bacteroidetes (6.3%)

Solo la superficie palmar es capaz de contener hasta 158 especies distintas de bacterias. Entre las especies encontradas con mayor frecuencia destacan diversos representantes de los géneros Propionibacterium, Staphylococcus y Corynebacterium. Otras especies están escasamente representadas, a pesar de lo cual pueden tener una gran influencia en el ecosistema global.

Más allá de la representación bacteriana, también es posible encontrar virus, hongos y ácaros en distintas áreas de nuestra dermobiota. Los hongos constituyen menos del 1% del total excepto en la zona periauricular y frontal, que presentan concentraciones mayores. El principal representante de este grupo es Malassezia spp., principalmente M. restricta, M. globosa y M. sympodialis. Demodex folliculorum sería el máximo representante en el grupo de los ácaros, encontrándose asociado habitualmente al folículo pilosebáceo.

Áreas de la piel

Dentro de un mismo individuo, existen diferencias en la dermobiota por localización anatómica. Se describe la existencia de tres hábitats diferentes en piel o llamadas también zonas:

  • Secas (como la fosa antecubital)
  • Húmedas (axilas)
  • Sebáceas (cuero cabelludo)

Cada hábitat anatómico tiene su propio nivel de diversidad y fluctuación temporal, siendo las zonas secas las que presentan mayor variabilidad de especies entre individuos diferentes.

Por el contrario, las zonas parcialmente ocluidas o húmedas tales como las ingles presentan comunidades bacterianas más estables. Las diferencias interindividuales son principalmente atribuibles a factores como el medio ambiente, la ocupación, la dieta o los hábitos de higiene.

dermobiota microbiota y piel

Interacción entre huésped y microorganismos de la dermobiota

El sistema inmunitario ha evolucionado de la mano de la microbiota residente en nuestra piel, con el fin de conservar aquellos microorganismos que actúan como comensales y eliminar los patógenos. Para optimizar este proceso, debe existir una correcta comunicación entre dermobiota, células epiteliales y los diferentes componentes del sistema inmunitario.
Como resultado de esta compleja interacción, cuando el microbioma cutáneo sufre un desequilibrio, se puede producir un aumento de la reactividad inmune, e incrementar el riesgo de desarrollar patologías inflamatorias crónicas.

El caso de la dermatitis atópica

Este hecho es especialmente importante en procesos como la dermatitis atópica. Durante los brotes agudos, se ha observado un aumento de Staphylococcus aureus en la dermobiota desde un 35% a un 90%. Esto sugiere que las fluctuaciones en la concentración de este microorganismo en pieles de pacientes atópicos juega un papel relevante en la aparición de brotes.
Otro ejemplo de esta dualidad la encontramos con bacterias pertenecientes al género Corynebacterium, sobre todo en regiones húmedas. Esta bacteria es capaz de actuar como comensal contribuyendo al mantenimiento de la homeostasis cutánea pero también como patógeno en algunos individuos predispuestos, cuando las condiciones ambientales son adecuadas (eritrasma por C. minutissimum).
Un desequilibrio del microbioma cutáneo puede producir un aumento de la reactividad inmune, lo que incrementa el riesgo de desarrollar patologías inflamatorias crónicas.

Asimismo, estudios recientes muestran que la relación microbio-microbio también desempeña un papel clave en el mantenimiento de la salud. Es el caso de Corynebacterium accolens, capaz de inhibir el crecimiento del neumococo, una bacteria que produce enfermedades del tracto respiratorio. En la piel, un ejemplo lo tendríamos en la interacción entre Staphylococcus epidermidis (habitualmente comensal) y Staphylococcus aereus, responsable de muchas piodermitis, y al que el primero es capaz de neutralizar a través de péptidos antimicrobianos.

Conclusiones

Un conocimiento más profundo sobre la interacción existente entre los microorganismos que componen nuestra dermobiota y el huésped, así como entre ellos mismos, nos ayudará a encontrar dianas terapéuticas más dirigidas hacia el tratamiento específico de afecciones como la dermatitis atópica, el acné, la psoriasis o la hidradenitis supurativa.

dermobiota

Bibliografía
  • Erin Chen Y., Fischbach MA. And Belkaid Y. Skin microbiota-host interactions.  Nature 2018; 553: 427-436.
  • Musthaq S., Mazuy A. and Jakus J. The microbiome in Dermatology. J Clin Dermatol 2018: 03-012.
  • Erin Chen Y. and Tsao H. The skin microbiome: current perspectives and future challenges. J Am Acad Dermatol 2013;69: 143-55.
  • Balato A., Cacciapuoti S., Di Caprio, R. et al. Human Microbiome: Composition and Role in Inflammatory Skin Diseases; Archivum Immunologiae et Therapiae Experimentalis 2018. https://doi.org/10.1007/s00005-018-0528-4.
  • Byrd, LA.,  Belkaidi, Y., and JA Segre. The human skin microbiome. Nature Reviews 2018: 16(143).
¿Trasplante de microbiota fecal o probióticos?

¿Trasplante de microbiota fecal o probióticos?

Se habla de microbiota y de la importancia de intervenir en ella para realizar cambios en su composición. Son varias las intervenciones que se pueden realizar. Entre ellas, destacan la alimentación, los prebióticos, los probióticos, los postbióticos, el trasplante de microbiota fecal (FMT), los antibióticos, la terapia con fagos y el CRISPR. En este artículo, la Dra. Sari Arponen analiza todos ellos, centrándose especialmente en dos: traspante fecal y probióticos.

Importancia de la microbiota

El rol del microbioma en la salud y las patologías humanas es innegable. Semana a semana, se acumulan las evidencias clínicas sobre cómo la microbiota influye en cualquier patología crónica, ya sea inflamatoria, autoinmune, neurodegenerativa o metabólica.

Si hay una enfermedad crónica, hay alteración de la microbiota: Alzheimer y Parkinson, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, bronquitis crónica, fibrosis quística, asma, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal y así en patología de cualquier órgano o sistema. ¡Hasta el ojo tiene su propia microbiota! Y las uveítis (inflamación del ojo por dentro) se han relacionado con alteraciones de la microbiota intestinal. También en procesos agudos como una infección de orina la disbiosis de la vía urinaria puede estar detrás de su aparición.

Avance científico en Microbiota

La ciencia básica no para. Todas las semanas se publican artículos sobre investigaciones en torno al tipo de microbiota que hay en cada parte del cuerpo en una enfermedad determinada. El estudio de la metabolómica también es muy interesante: los metabolitos que producen los microorganismos, por ejemplo, pueden ponernos en la pista de por qué un perfil de disbiosis determinado puede acabar participando en el proceso de aparición de una enfermedad.

La medicina moderna es la medicina de las -ómicas: microbiómica, metabolómica, proteómica, transcriptómica, epigenómica… La gran esperanza de la medicina del siglo XXI es poder aprovechar todos estos descubrimientos con un objetivo determinado: mejorar la salud de las personas y luchar contra las enfermedades crónicas que tanta calidad y cantidad de vida nos roban a los humanos modernos.

Práctica clínica con Microbiota

Si de esos conocimientos de la ciencia básica no se derivan aplicaciones para la práctica clínica, perderían parte de su sentido. El conocimiento por el conocimiento puede ser bello y estimulante. Pero si además sirve para una aplicación práctica, mejor. Así, si sabemos que en una enfermedad concreta hay alteraciones de la microbiota que participan de generar esa patología, es fácil comprender que actuando sobre esa microbiota podremos conseguir una herramienta valiosa de tratamiento.

Cómo modular la microbiota

Son varias las intervenciones que se pueden realizar para cambiar la composición de la microbiota:

  • Alimentación. “Somos lo que comemos”, y lo que comemos es uno de los mayores determinantes del estado de la microbiota oral e intestinal.
  • Prebióticos. Se pueden obtener de la alimentación o en forma de suplemento alimentario. Los dirigidos a la microbiota intestinal son sustancias de las que se alimentan los microorganismos del tracto gastrointestinal favoreciendo el crecimiento de bacterias potencialmente beneficiosas.
  • Probióticos. Son microorganismos vivos con efectos beneficiosos para el ser humanos (aunque hay probióticos de uso veterinario, en este texto nos centraremos en la salud humana; si el lector tiene una mascota con problemas de salud, quizá pueda querer modular su microbiota). Si un producto contiene probióticos y prebióticos de forma simultánea, se llama simbiótico.
  • Posbióticos. Son sustancias producidas por los microorganismos y que tienen efectos beneficiosos, como por ejemplo el butirato.
  • FMT (fecal microbiota transplantation) por sus siglas en inglés es el trasplante de microbiota fecal (TMF) o “trasplante de heces” procedentes de un donante sano. El “BCT” sería una versión reducida del TMF con poblaciones seleccionadas de bacterias.
  • Antibióticos, tanto farmacológicos como herbáceos, podrían utilizarse en un determinado momento para mejorar una situación de disbiosis intensa.
  • Terapia con fagos. Muy poco conocida en Europa y EEUU. Se trata de administrar virus bacteriófagos para modular la parta bacteriana de la microbiota. En países como Georgia o Rusia se lleva haciendo años, pero de momento no se han trasladado sus conocimientos a nuestro medio.
  • CRISPR. La técnica de edición de los genes también se ha propuesto para cambiar directamente la forma de funcionar de las bacterias de la microbiota

    trasplante de microbiota fecal

    .

Alimentación

La alimentación es uno de los pilares de la configuración de la microbiota. El tipo de dieta occidental con alto consumo de azúcares, grasas industriales, productos procesados, aditivos y escasa cantidad de fibra celular y soluble hace que nuestra microbiota se desequilibre.

Una alimentación prebiótica y antiinflamatoria, rica en verduras, fruta, setas, algas, productos del mar, frutos secos, especias, aceite de oliva… es algo fundamental para el cuidado de la microbiota sobre todo intestinal y oral (escribiendo un mail a prensa@nutribiotica.es se puede recibir un ejemplar del e-book «Alimentación prebiótica y antiinflamatoria», que puede servir como una propuesta básica).

De las demás intervenciones, de momento la terapia con fagos y el CRISPR no están accesibles en nuestro medio. Veamos pues qué nos pueden ofrecer el Trasplante de microbiota fecal y los probióticos.

Trasplante de microbiota fecal

Aunque el TMF se haya puesto de moda en los últimos años, en realidad es un tratamiento muy antiguo. Ya en el siglo IV en China se les daba “sopa amarilla” a las personas que tenían diarrea muy grave. Consistía en una suspensión de heces humanas y este procedimiento se describía en un manual de medicina de urgencias.

En el siglo XVI también se aconsejaban suspensiones fecales (fermentadas o frescas) o bien heces secas para las enfermedades que cursaran con diarrea. En medicina veterinaria se han llevado a cabo estas transferencias de heces con el nombre inicial de “transfaunación” desde el siglo XVII.

Cuando se utiliza el trasplante de microbiota fecal: Clostridium difficile

El primer reporte en la literatura científica moderna data de 1958 en el tratamiento de la colitis pseudomembranosa. El primer ensayo clínico con TMF se realizó en 2013 para casos de infección refractaria y recurrente por Clostridium difficile. Es una bacteria que se asocia sobre todo a tratamientos antibióticos y puede producir diarreas muy graves con inflamación extrema del intestino grueso.

De hecho, actualmente esta situación clínica es la única indicación aprobada del trasplante de microbiota fecal tanto en EEUU como en Europa, obteniéndose buenos resultados en este contexto clínico. También se han hecho estudios por ejemplo en enfermedad inflamatoria intestinal, aunque con tasas de respuesta bastante inferiores a los casos de infección por C. difficile.

Hoy en día se están haciendo ensayos clínicos en múltiples enfermedades no solo del aparato digestivo sino también extradigestivas como esclerosis múltiple, nefropatía IgA, obesidad o enfermedad de Parkinson. En algunos casos, los resultados son prometedores en un porcentaje no desdeñable de pacientes, aunque no permitirían hablar de una panacea universal para todo.

¿Es seguro hacer un trasplante de microbiota fecal?

La microbiota intestinal humana se compone de bacterias, arqueas, virus (humanos y bacteriófagos), hongos, protozoos y un tipo de bacterias de reciente descubrimiento, las CPR. No se sabe exactamente cómo tiene que ser una microbiota sana en cuanto a su fracción bacteriana. De los otros componentes aún se conoce poco su efecto sobre la salud y la enfermedad.

Además, se establecen interacciones complejas entre los microorganismos y entre los diversos dominios. Por otro lado, del material genético que forma el microbioma intestinal, hay una parte que ni siquiera se sabe a qué microorganismos pertenecen (quizá en parte a las CPR a las que se ha denominado la “materia oscura de las bacterias”).

Cuando se realiza un trasplante de microbiota fecal, se está transfiriendo el universo completo de microorganismos del donante. Hay investigadores que están preocupados por los efectos a largo plazo de los trasplantes fecales, sobre todo en las personas jóvenes.

El tratamiento de infección por Clostridium difficile es la única situación clínica en la que actualmente está aprobado el trasplante de microbiota fecal, tanto en EEUU como en Europa.

Un trasplante fecal puede ayudar a una persona que tiene un problema de salud como una enfermedad inflamatoria intestinal. Sin embargo, es posible que a los 10 o 20 años ese trasplante de microbiota fecal le provoque otra patología que el donante no padecía en el momento de realizar la donación, sino que le apareció más tarde. Quizá el problema fundamental sea que se sabe aún muy poco sobre la microbiota, y no se sabe todo lo que se ignora.

Cómo elegir a un donante sano

Para realizar el Trasplante fecal de Microbiota, la selección del donante es lo más importante. Deben realizarse múltiples estudios. Son criterios de exclusión absolutos para ser donante:

trasplante de microbiota fecal

Son criterios de exclusión relativos:

trasplante de microbiota fecal

Pruebas necesarias

El estudio del donante sería parecido al que se realiza a cualquier donante de órganos, además de analizar las heces con un panel mínimo de pruebas. Así, se deben realizar análisis para descartar hepatitis A aguda, hepatitis B, C o E, VIH y sífilis.

En las heces se recomienda analizar al menos sangre oculta en heces y calprotectina además de estudiar la presencia al menos de C. difficile, Giardia, rotavirus y Cryptosporidium (por antígeno), junto al examen microscópico de Cyclospora, Isospora, Cryptosporidium y parásitos. También se debe realizar cultivo bacteriano. También habría que realizar antígeno de Helicobacter pylori fecal si se va a realizar la administración por tracto gastrointestinal alto.

A un donante de heces habitual habría que realizar cribados periódicos de todas estas enfermedades o situaciones, al menos cada 3-4 meses. Sus heces se deben preparar en una batidora con un diluyente, como suero fisiológico, por ejemplo, aunque también se han usado agua, leche o yogur. Se usan entre 5-300 gramos por trasplante. Luego, la solución se puede aplicar por colonoscopia, por enema o por sonda nasogástrica. También hay algún estudio con heces encapsuladas por vía oral.

Resultados del trasplante de microbiota fecal

En principio, los resultados para la diarrea por Clostridium difficile refractaria han sido buenos. Las complicaciones han sido las derivadas del procedimiento de administración, sobre todo si es por colonoscopia. Los fallecimientos que se han comunicado parece que tuvieron que ver con la enfermedad de base o en algún caso, el procedimiento asociado al trasplante.

La difusión mediática del procedimiento ha provocado que en los últimos años haya una gran proliferación de estudios con TMF. Esta expectación ha hecho que haya personas que se hayan decidido a hacerse autotrasplantes caseros con el uso de enemas, con el riesgo que ello implica por la ausencia de controles sobre el donante.

Incluso hay páginas y vídeos en Internet con el “DIY” (Do It Yourself  = Hazlo tú mismo) en Internet, con las instrucciones para el TMF casero.

En EEUU, las asociaciones de pacientes están pidiendo que se lleve a cabo más investigación en torno al trasplante de microbiota fecal y su aplicación en múltiples patologías.

Por otro lado, en EEUU se ha llegado a hablar de la “guerra de las cacas” entre los grupos de presión de la industria farmacéutica, las empresas biotecnológicas y la FDA, que actualmente considera que el trasplante de microbiota fecal es un agente biológico o un “fármaco” en investigación. Pero, ¿cómo se va a patentar algo que tenemos todos dentro de nosotros?

Por parte de asociaciones de pacientes se está pidiendo más investigación sobre el tema y la aplicación de este procedimiento en múltiples patologías. En Europa de momento sólo está aprobado en las infecciones graves refractarias y recurrentes por C. difficile.

Probióticos

Si el uso del TMF se remonta a China, los probióticos podrían considerarse aún más antiguos. La fermentación de los alimentos es un proceso muy antiguo que permitía conservarlos de forma más prolongada.

Al menos hace 8.000 años ya se hacía vino y en la antigua Babilonia se fermentaban bebidas. También los masái de forma tradicional han tomado lácteos fermentados y en Asia Central la leche fermentada de yegua y camella son alimentos tradicionales. También en la India se comen desde tiempos remotos encurtidos fermentados. En Europa también hay alimentos tradicionales como el chucrut o diversos lácteos fermentados.

Propiedades de los alimentos fermentados

En los alimentos fermentados mejora la biodisponibilidad de aminoácidos y vitaminas. Además, las propias bacterias o levaduras que pueden aparecer en el proceso pueden jugar un papel interesante en mantener una microbiota intestinal variada. En nuestra sociedad el consumo de alimentos con bacterias vivas ha pasado a ser algo residual, con sus ventajas e inconvenientes.

Fue Iliá Ilich Méchnikov, director del Instituto Pasteur, quien propuso la teoría de que las bacterias acidolácticas eran beneficiosas para la salud humana, tras observar a los campesinos búlgaros que consumían productos lácteos fermentados. Previamente su colega Henri Tissier había descrito las bifidobacterias en 1899, aunque ya a finales del siglo previo Escherich en Viena había descubierto bacterias en las heces de bebés lactantes. Méchnikov se llevó el premio Nobel en 1908 por sus descubrimientos en este campo.

Estudios con probióticos

Desde entonces ha pasado más de un siglo. En las últimas décadas ha aumentado de forma exponencial la producción de distintos tipos de probióticos, sobre todo bacterianos pero también alguna levadura. Los probióticos son “microorganismos vivos que, si se administran en suficiente cantidad, tienen efectos benéficos para la salud”.

Se han realizado miles de estudios con probióticos de diverso tipo en múltiples patologías, con resultados a veces dispares. Y es que esta definición tan amplia abarca muchos productos diferentes.

Cuando en la prensa generalista aparece una noticia con un titular del tipo: “Los probióticos no sirven para mejorar la enfermedad X” o “Los probióticos mejoran los síntomas de tal patología”, se debería revisar el artículo original y comprobar qué probiótico es el que se testó.

Microbioterapia. Por qué no todos los probióticos son iguales.

Los probióticos que se usan como microbioterapia deben ser cepas específicas, con un mecanismo de acción conocido. No es lo mismo un Lactobacillus rhamnosus LR32 que un Bifidobacterium breve B3. No tiene la misma acción un Enterococcus faecium UBEF-41 que un Lactobacillus acidophilus LA14.

Las revisiones sistemáticas que se han realizado a partir de los múltiples estudios con probióticos en los más diversos campos de la Medicina – desde la prevención de eczemas en los niños cuyas madres tomaron determinadas cepas específicas en el embarazo, hasta la prevención de complicaciones de intervenciones quirúrgicas- han permitido comprobar que una selección adecuada de las cepas de probióticos permiten actuar de forma específica y precisa según las necesidades del paciente.

Seguridad de los probióticos

En cuanto a los estudios de seguridad, el tiempo de seguimiento de los probióticos es de décadas, siendo el perfil de seguridad favorable en prácticamente todos los escenarios. Incluso en un entorno como el cuidado de pacientes críticos, hay probióticos -si se selecciona la cepa adecuada- que han demostrado ser eficaces y seguros para mejorar la duración de la estancia en UCI o reducir la tasa de ciertas infecciones asociadas a la hospitalización.

Sin embargo, los probióticos tienen la consideración de complementos alimenticios y quizá éste sea uno de los problemas. No todos los probióticos comercializados tienen la misma calidad, el origen de las cepas a menudo es difícil de averiguar, y tomar cualquier probiótico no sería lo idóneo si lo que se busca es un efecto terapéutico eficaz.

Composición de los probióticos

Las productos baratos multicepa probablemente no van a resultar dañinos pero es dudoso que se consiga un gran efecto beneficioso real en un paciente en un escenario clínico concreto. En cambio, si se hace una historia clínica cuidadosa y las pruebas complementarias adecuadas, se podrá indicar un producto más específico para el problema concreto de un paciente. No es lo mismo dar probióticos en alguien con una gastroenteritis aguda, un SIBO, o en alguien con enfermedad inflamatoria intestinal.

La estrategia 5W1H

En este sentido, resulta muy interesante la estrategia “5W1H” (del inglés What, Why, Which, Where, When, How):

microbiota trasplante fecal

Conclusiones

De forma resumida, en una reciente revisión de Lancet se comentaban las ventajas e inconvenientes de los probióticos, la alimentación y el trasplante de heces como estrategias de modulación de la microbiota:

Sobre la alimentación se comenta que el cambio es holístico con otras grandes ventajas en la salud. Sin embargo, a menudo hay poco cumplimiento y los efectos pueden ser muy variados.

La década que está por entrar sin duda será apasionante en lo que se refiere a nuevos descubrimientos en el mundo de la microbiota. Se desarrollarán nuevos probióticos y más ensayos y estudios con ellos, al igual que con el trasplante de heces. Sin duda, ambas intervenciones tendrán su papel en el arsenal terapéutico. No obstante, como medida única de tratamiento quizá se queden cortas.

La microbiota se modula fundamentalmente por factores ambientales: alimentación, ritmos circadianos, fármacos, tóxicos, estrés… Si una persona con una patología determinada recibe un trasplante de microbiota fecal o toma probióticos durante un tiempo pero no cambia nada más en su estilo de vida, es probable que su patología pueda recurrir al cabo de un tiempo variable. Cualquiera de estas medidas debería ir acompañada de cambios en la alimentación y revisión de otros factores del estilo de vida que ayuden a mantener la mejoría que se pueda haber logrado.

Un maestro me dijo una vez: “En Medicina hay que conocer lo último, pero aplicar lo penúltimo”. Si le añadimos el “Vamos muy deprisa pero no sabemos a dónde”, quizá podamos tener una orientación que nos permita transitar con cierta seguridad y prudencia en este apasionante mundo de la microbiota.

trasplante de microbiota fecal

Bibliografía
  • Almeida D, Machado D, Andrade JC, Mendo S, Gomes AM, Freitas AC. Evolving trends in next-generation probiotics: a 5W1H perspective. Crit Rev Food Sci Nutr [Internet]. 2019;0(0):1–14. Available from: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/10408398.2019.1599812
  • Basso PJ, Câmara NOS, Sales-Campos H. Microbial-Based Therapies in the Treatment of Inflammatory Bowel Disease – An Overview of Human Studies. Front Pharmacol. 2019;9(January):1–11.
  • Bron PA, Kleerebezem M, Brummer R, Cani PD, Mercenier A, Macdonald TT, et al. Can probiotics modulate human disease by impacting intestinal barrier function ? 2017;93–107.
  • Doron S, Snydman DR. Risk and safety of probiotics. Clin Infect Dis. 2015;60(June):S129–34.
  • Francavilla R, Piccolo M, Francavilla A, Polimeno L, Semeraro F, Cristofori F, et al. Clinical and Microbiological Effect of a Multispecies Probiotic Supplementation in Celiac Patients with Persistent IBS-type Symptoms: A Randomized, Double-Blind, Placebo-controlled, Multicenter Trial. J Clin Gastroenterol. 2019;53(3):E117–25.
  • Hsu W, Wang J, Kuo C. Current applications of fecal microbiota transplantation in intestinal disorders. Kaohsiung J Med Sci [Internet]. 2019;(March):kjm2.12069. Available from: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/kjm2.12069
  • Joseph J, Saha S, Greenberg-Worisek AJ. Fecal Microbiota Transplantation: An Ambiguous Translational Pathway for a Promising Treatment. Clin Transl Sci [Internet]. 2019;206–8. Available from: http://doi.wiley.com/10.1111/cts.12621
  • Khoruts A. Targeting the microbiome: from probiotics to fecal microbiota transplantation. Genome Med. 2018;10(1):80.
  • Mcilroy JR, Segal JP, Mullish BH, Nabil Quraishi M, Gasbarrini A, Cammarota G, et al. Current and future targets for faecal microbiota transplantation. Hum Microbiome J [Internet]. 2019;11(October 2018):100045. Available from: https://doi.org/10.1016/j.humic.2018.08.004
  • Sanders ME, Merenstein D, Merrifield CA, Hutkins R. Probiotics for human use. 2018;212–25.
  • Schnadower D, Tarr PI, Casper TC, Gorelick MH, Dean JM, O’Connell KJ, et al. Lactobacillus rhamnosus GG versus Placebo for Acute Gastroenteritis in Children . N Engl J Med. 2018;379(21):2002–14.
  • Sharma G, Im SH. Probiotics as a potential immunomodulating pharmabiotics in allergic diseases: Current status and future prospects. Allergy, Asthma Immunol Res. 2018;10(6):575–90.
  • Sood A, Mahajan R, Juyal G, Midha V, Grewal CS, Mehta V, et al. Efficacy of fecal microbiota therapy in steroid dependent ulcerative colitis: a real world intention-to-treat analysis. Intest Res. 2018;17(1):78–86.
  • Suez J, Zmora N, Elinav E. Probiotics in the next-generation sequencing era. Gut Microbes [Internet]. 2019;0(00):1–17. Available from: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/19490976.2019.1586039
  • Suez J, Zmora N, Segal E, Elinav E. The pros, cons, and many unknowns of probiotics. Nat Med [Internet]. 2019;25(5):716–29. Available from: http://www.nature.com/articles/s41591-019-0439-x
  • van den Nieuwboer M, Brummer RJ, Guarner F, Morelli L, Cabana M, Claassen E. Safety of probiotics and synbiotics in children under 18 years of age. Benef Microbes. 2015;6(5):615–30.
  • Wang JW, Kuo CH, Kuo FC, Wang YK, Hsu WH, Yu FJ, et al. Fecal microbiota transplantation: Review and update. J Formos Med Assoc [Internet]. 2019;118:S23–31. Available from: https://doi.org/10.1016/j.jfma.2018.08.011
  • Wang S, Xu M, Wang W, Cao X, Piao M, Khan S, et al. Systematic review: Adverse events of fecal Microbiota transplantation. PLoS One. 2016;11(8):1–24.
  • Wu X, Zhang T, Chen X, Ji G, Zhang F. Microbiota transplantation: Targeting cancer treatment. Cancer Lett [Internet]. 2019;452:144–51. Available from: https://doi.org/10.1016/j.canlet.2019.03.010
  • Zhang F, Zhang T, Zhu H, Borody TJ. Evolution of fecal microbiota transplantation in methodology and ethical issues. Curr Opin Pharmacol [Internet]. 2019;49(Cd):11–6. Available from: https://doi.org/10.1016/j.coph.2019.04.004
  • Zhang T, Li Q, Cheng L, Buch H, Zhang F. Akkermansia muciniphila is a promising probiotic. Microb Biotechnol [Internet]. 2019;(81873548):1751-7915.13410. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31006995%0Ahttps://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/1751-7915.13410
error: Content is protected !!