Notas sobre ecología intestinal

Amigos ocasionales y Amigos de Vida

Como ya la ciencia viene demostrando, la mayor parte de las bacterias y de los microorganismos existentes en la naturaleza son “amigos del ser humano”, es decir, no son nocivos, sino que son útiles e incluso indispensables para nuestra salud y bienestar.

Molécula

Son muy pocas las bacterias enemigas o patógenas: Se calcula que solo 1 de cada 30 mil bacterias es nociva y pertenece a una de las 150 familias patógenas frente a un total de 1.400 identificadas como amigas. Sin embargo, esa pequeña cifra ha bastado para que la reputación de las bacterias se haya visto comprometida irremediablemente y su solo nombre evoque miedos en la imaginación colectiva a estos terribles flagelos desde el día en que el químico francés Luigi Pasteur, a mediados del año 1.800, evidenció que algunas bacterias son portadoras de graves enfermedades.

BACTERIAS_INDISPENSABLES

Las bacterias son la forma más difundida de microorganismos, esa categoría de seres microscópicos que comprende desde las microalgas, hasta los protozoos, pasando por las levaduras (hongos microscópicos) o el moho.

Nuestra microflora intestinal está constituida casi exclusivamente por bacterias, con poblaciones muy distendidas numéricamente, hasta cien mil millones de individuos en total, agrupados en un discreto número de géneros, cada uno ocupando específicos nichos ecológicos en nuestro sistema gastrointestinal y clasificables como: dominante, subdominante y fluctuante.

Los “fermentos lácteos”, aún siendo bacterias, son los únicos que no han tenido nunca la calificación de “malos”, ya que el hombre ha utilizado la leche fermentada desde tiempos inmemoriales y porque desde hace un siglo, aproximadamente, se conocen sus beneficios, gracias a que el Metchnikoff del Instituto Pasteur de París evidenció sus cualidades para la salud de las bacterias en cuanto a factores de bienestar y longevidad para el ser humano.

La palabra fermento lácteo hace referencia a una bacteria dotada de capacidad enzimática de fermentación en la leche, de la que utiliza su componente de azúcar (la lactosa) para nutrirse, crecer y multiplicarse, produciendo a su vez ácido láctico y otras sustancias útiles para nuestro organismo.

Por tanto, las bacterias con estas características, y en especial las de los géneros “Lactobacillus y “Bifidobacterium”, son nuestros colaboradores y amigos. Esto es así en líneas generales, pero hay que hacer una serie de distinciones:

FERMENTOS_OCASIONALES
  • Algunos fermentos lácteos son “amigos ocasionales” en cuanto constituyen para nosotros un óptimo alimento rico en proteínas, enzimas y vitaminas del grupo B.
  • Otros son “verdaderos amigos, fieles durante toda la vida” ya que conviven dentro de nuestro sistema gastrointestinal, donde forman colonias estables que constituyen la llamada FLORA BACTERIANA PERMANENTE FISIOLÓGICA, con características específicas bien definidas y típicas de la especie humana (la flora bacteriana de las vacas es diferente de la nuestra y es típica de la especie bovina), una flora bacteriana fisiológica que forma un ecosistema microbiológico que es parte integrante de nosotros. Podemos decir que es casi un órgano asociado a nuestro intestino que nos ayuda a digerir, con enzimas específicas, los alimentos de los que nos nutrimos, que nos protege de la invasión de bacterias patógenas (de las que impide su proliferación), que estimula nuestro sistema inmunitario mediante productos metabólicos y que nos proporciona importantes vitaminas producidas in situ.

Todo ello a cambio de nuestra hospitalidad y de un poco de nuestros alimentos: es un ejemplo perfecto de vida en común (simbiosis) con recíproca ventaja entre las bacterias y los humanos: por ello se habla de bacterias favorables para nuestra vida.

molecula2

Es necesario recalcar que las bacterias “amigas fieles para nuestra vida” son muy selectivas en la elección del huésped con el que se asocian: en términos científicos se dice que son “especie-específicos”, es decir que cada clase de mamífero tiene sus fermentos lácteos específicos, específicos para el ser humano, así como para los bovinos, los ovinos (oveja), los cabríos (cabras), etc.

Se habla también de bacterias lácteas autóctonas (es decir, nativas, permanentes) y de bacterias lácteas alóctonas (extranjeras, transitorias) que introducidas con los alimentos son pasajeras en el intestino, con efectos circunscritos y temporales o destinados a su destrucción para servir de alimento a otras bacterias.

50_50

La casi totalidad de fermentos lácteos que hay en a la venta en el mercado están constituidos por fermentos vivos disecados en frío, en una especie de letargo o de hibernación forzosa (liofilizados) y son de origen bovina, típicos del género bovino al que pertenecen: probióticos para la ternera pero no para el hombre, para quien sí constituyen un alimento, no un fermento formador de colonias permanentes con los beneficios del intercambio simbiótico del que hemos hablado.

Existen en el mercado fermentos lácteos autóctonos del hombre, en forma liofilizada, que tienen la capacidad de formar colonias permanentes en nuestro sistema gastrointestinal, adhiriéndose a las paredes del mismo y repartiéndose en diferentes nichos ecológicos hechos a su medida a lo largo de todo el intestino y manifestando todos los beneficios de los que hemos hablado (facilitar la digestión enzimática, dar vitaminas del grupo B, estimular nuestro sistema inmunitario a través de sustancias metabólicas, protección contra la proliferación de bacterias patógenas y oportunistas, reequilibrio del ecosistema microbiológico, etc).

Los fermentos lácteos humano-compatibles o humano-específicos con acción específica conocida y comprobada pertenecen a pocos géneros:

  • En el Genus “Lactobacillus” nos encontramos con L.acidophilus, L. rhamnosus;
  • En el Genus “Bifidobacterium” nos encontramos con B.bifidum, B.longum, B.breve, B.infantis;
  • En el Genus “Streptococcus” nos encontramos con E.faecium;

Por tanto, para concluir, cuando queremos aprovecharnos de los beneficios de los fermentos lácteos específicos y no simplemente degustar un buen alimento, es necesario cerciorarse que el producto comercial (yogur, leche fermentada, polvo liofilizado) contenga fermentos lácteos humano-compatibles (fisiológicos) mencionados: que sean fermentos vivos donde se respete la fecha de caducidad; que se trate de productos bien formulados y no de mezclas heterogéneas de todos los fermentos existentes ya que las distintas especies pueden competir una con la otra y limitarse recíprocamente; y que la confección sea hecha de manera adecuada para ser protegida de la luz, del calor y del frío.

FERMENTOS_HUMANO_COMPATIBLE-1

Se debe añadir una nota de cautela sobre la asociación de fermentos lácteos probióticos junto con una levadura de cerveza (Saccharomyces cerevisiae), que no es una bacteria sino un microhongo, responsable de la fermentación de los azúcares y del alcohol como ocurre en la fabricación de la cerveza, de la que nace.

El Saccharomyces NO forma parte de la flora bacteriana intestinal humana, ni dominante (98,82%) ni subdominante (1,16%), ni de aquella fluctuante oportunista o transitoria (0,02%). La levadura de cerveza ingerida viva es destruida en el tránsito gástrico por la fuerte acidez del estómago y, por tanto, se comporta como un alimento con alta riqueza en aminoácidos, vitaminas, minerales y fibras: sería un gran problema si no fuera así y la levadura empezase a fermentar los azúcares en nuestro intestino produciendo CO2 y alcohol!!

Esto ocurre solo en el rumen (estómago) de los bovinos donde el Saccharomyces contribuye a la predigestión del bolo alimenticio del herbívoro: la moderna zootecnia usa Saccharomyces junto con Aspergillus oryzae como microhongos probióticos para rumiantes: el hombre, obviamente, no es un rumiante!

En el etiquetado de los complementos alimenticios comercializados en los países anglosajones, el término YEAST FREE (sin levadura) se pone ante el miedo de que la levadura de cerveza, una vez digerido como alimento, pueda constituir un terreno de cultivo para otras levaduras como la “Candida albicans”: hay que recordar que la flora intestinal fluctuante hospeda una gran variedad de levaduras potencialmente patógenas, cuyo porcentaje es extremamente bajo (0,0000075%).

La levadura de cerveza no forma parte de la flora bacteriana intestinal humana y no puede contribuir al reequilibrio de la misma: es solo un alimento rico en óptimos principios nutritivos, pero no es apto para complementar la acción de los fermentos lácteos, con los que no tiene nada que ver.

error: Content is protected !!