Ep. 16 Microbiota, fertilidad y salud hormonal

Ep.16 MICROBIOTA, FERTILIDAD Y SALUD HORMONAL, entrevista con

Toñi González Fernández

¿Qué vas a encontrar?

>> Antonia, tú eres embrióloga y CEO de Onet Atelier de Salud. Y es muy interesante la manera en la que abordáis la fertilidad, desde un punto de vista integral. De hecho, vosotras preferís hablar de (in)fertilidad. ¿Por qué? ¿Qué cambia en ese matiz? (Minuto 2:05)

A mí me parecía una palabra muy agresiva y en mi camino vital descubrí muchas cosas sobre mí y me di cuenta de que la fertilidad no solo es tener un hijo, por lo que diagnosticar a una persona a la que a día de hoy le está costando tener un bebé, pero que puede ser que dentro de tres años tenga un hijo, me parecía muy duro tener esa etiqueta.

De hecho, el 90% de las parejas a las que se les diagnostica de infertilidad acaban teniendo un bebé. Por eso, creo que es mejor hablar de que ahora, en estos momentos, se tienen problemas de fertilidad, pero puede que en unos años tenga hijos. O la subfertilidad, que es otra forma de denominarlo, pero sobre todo no reducir la palabra fertilidad a tener un bebé.

Creo que tanto el hombre como la mujer que reciben este diagnóstico reciben una losa muy grande, que les afecta en todo el camino. El trabajar desde el prisma de ayudar al sistema nervioso, para que ayude al sistema hormonal e inmunitario, y trabajar también con las emociones que se desarrollan en todo el proceso, es una pata de la mesa fundamental.

>> En estos momentos, parece que vivimos tiempos en los que los problemas de concepción son más comunes que en otras épocas. ¿Es esto así? ¿Qué factores influyen en ello? (Minuto 4:37)

Yo empecé a trabajar como embrióloga en el 2005. Ya han pasado unos añitos. En aquel momento, el porcentaje de infertilidad en España era cercano al 10%. Hoy en día está entre un 15 y un 20%. En muy pocos años se ha casi doblado. Tendremos que prestar atención al por qué. Es cierto que a día de hoy hay mujeres que buscan un embarazo con una edad más avanzada, eso es un factor que está ahí. Pero hace poco hice una encuesta con mis pacientes y la media era de 30-35. Y quizá la edad no es lo más relevante ahora, porque estamos viendo mujeres de veintipocos que tienen problemas para quedarse embarazadas y problemas hormonales.

¿Qué factores influyen en esto? Pues la vida que hemos llevado, la alimentación, el sedentarismo, la normalización del estrés… Es que afecta a todo, altera tu sistema hormonal y el inmune, por lo que está alterando tu fertilidad. Y por supuesto, altera tu microbiota. También podemos hablar de la toxicidad del ambiente, lo que nos lleva a tener muy en cuenta a los disruptores endocrinos.

Por lo tanto, es un cúmulo de factores, que también afectan al hombre. La mujer, por óvulos es cierto que tiene una ventana más estrecha, pero en el caso del hombre, que la tiene un poco más amplia, seguimos encontrándonos con espermiogramas que están muy mal en gente muy joven.

En la encuesta que te comentaba, además, yo no preguntaba qué edad tienes, sino a qué edad empezaste a buscar el embarazo, que es distinto. Tú ahora puedes tener 40 y te pueden decir que eres mayor pero igual empezaste a los 34. ¿Y por qué había un problema a los 34 cuando no debería haberlo? Entonces, esto sí que tenemos que darle una vuelta todos para ver qué está ocurriendo fuera de la edad.

>> Aunque siempre que hablamos de microbiota nos centramos mucho en la intestinal, es evidente que en este contexto también debemos fijarnos en la composición bacteriana de la vagina y del endometrio ¿Está relacionada la salud reproductiva con estas microbiotas? ¿Existe algún patrón común de disbiosis cuando hay problemas de fertilidad? (Minuto 08:43)

Nos encontramos en consulta muchas mujeres con muchos problemas digestivos y sabemos que todas las mucosas de nuestro cuerpo están interconectadas. Entonces, si tenemos una alteración de nuestro intestino, esto va a afectar a esa microbiota a nivel vaginal y endometrial.

Una mujer con una tasa baja de lactobacilos va a tener una menor tasa de implantación de embrión, por ejemplo. Hay una relación clara entre intestino y útero. Hace diez años, decía esto y me miraban rarísimo, claro. Pero ya sabemos que en el intestino tenemos el estroboloma, que se encarga de metabolizar y sacar estrógenos. El 90% de las mujeres que tienen patologías presentan estrogenismo, por lo que necesitan sacar a través del intestino y del hígado ese estrógeno, porque si no lo vuelven a absorber. Entonces, ya estamos creando más inflamación y más exceso estrogénico. Los andrógenos, lo mismo. Necesitamos eliminarlos. 

Por otra parte, si tenemos una microbiota que no está bien tendremos problemas en la absorción de nutrientes. Una mujer que quiere quedarse embarazada necesita tener unos niveles funcionales de zinc, selenio, B12, folato… y muchas otras cosas más. Si no tengo una buena absorción, eso va a resentirse en mis óvulos y en la implantación del embrión.

También, si no tengo un intestino que funciona correctamente estoy creando una inflamación de bajo grado, que implica oxidación. Si tengo más oxidación en mi cuerpo, tendré más tendencia a sufrir resistencia a la insulina y voy a empeorar la calidad de mi óvulo. Así que paso de un intestino que no funciona bien a una peor calidad ovocitaria.

La autoinmunidad también es esencial en todo esto. Hay también un montón de mujeres con intolerancias y debemos conocer las razones de ellas. Hay muchos alimentos que el intestino está rechazando y, por lo tanto, me está hablando de inmunidad, de inflamación, de una disbiosis… Todo eso tenemos que ponerlo en su sitio para que no afecte a ese óvulo y esa vagina y porque, además, determinará en parte la microbiota que hay.

Puede haber más fallos de implantación si la microbiota endometrial está alterada, por ejemplo, porque los “bichos malos” se aprovechan de esa disbiosis. Los peores son las familias de los micoplasmas. Si empiezan a surgir y a multiplicarse estos bichitos, se pueden producir abortos, rupturas de bolsas tempranas y muertes de bebés… Es muy complejo, tiene que haber un equilibrio y así evitar que se desarrollen esos bichos malos.

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>> ¿Hay algún patrón concreto de la disbiosis en estos casos? (Minuto 12:45)

Lo que más encontramos en la microbiota endometrial son ureaplasmas, en más o menos el 30% de las mujeres con problemas de fertilidad, y luego, déficit de lactobacilos específicos de implantación. Eso lo vemos en más del 90% de las mujeres. Y es un patrón respaldado por estudios, no solo por la microbiota, sino también por esa microbiota patógena sobrecrecerá.

>> Estamos poniendo mucho el foco en la mujer, pero entiendo que la problemática de la fertilidad debe verse en pareja, desde una perspectiva global. ¿Cómo de importante es el factor masculino? ¿Hay implicaciones de la microbiota en este caso también o no? (Minuto 13:57)

Tenemos un esperma que tiene que cumplir ciertos requisitos para que fecunde un óvulo. Por ejemplo, tiene que tener una buena movilidad para que llegue a la trompa, tener una concentración óptima y adecuada para que uno o varios de ellos lleguen al óvulo y tiene que tener una morfología correcta, porque si no no pueden nadar.

Pero hay más cosas. Podemos averiguar si el ADN de ese espermatozoide dentro de su cabecita está alterado, muy fragmentado. O puede que los cromosomas tampoco estén bien. Estos son estudios más complejos pero que se pueden hacer.

Normalmente, se hace un seminograma, en donde vemos cómo se mueven, la concentración y poco más. Dependiendo de los casos, nosotras recomendamos investigar un poco más, para saber, por ejemplo, si hay infecciones. Esto es importante a nivel de microbiota. Si un hombre tiene un ureaplasma a nivel seminal, no va a presentar sintomatología. Alguna mujer presenta, pero casi tampoco. Pero están en contacto y esa cantidad de bichos malos tiene trasvase. A él le afectarán a su esperma, pero a ella le afectará a la implantación.

Por otra parte, a la hora que fecunda, esa dotación cromosómica o ADN fragmentado hará que el óvulo fecunde o no, que haya implantación o no e, incluso, que se pueda producir un aborto. En ese sentido, el hombre es el 50%.

También tenemos que tener en cuenta que el hombre puede estar inflamado, que puede tener déficits de nutrientes y que todo eso va a afectar también a ese ADN, que luego será el que fecundará al óvulo.

Es cierto que en el caso de la fertilidad masculina hay menos bibliografía, pero hace poco leí una tesis sobre la microbiota masculina y también hablaba de lactobacilos, de que en el hombre también debían estar en cantidad. Están empezando a sacar estudios para que podamos tener más información sobre ella.

>> ¿Y cómo has vivido este cambio de paradigma y toda la evolución científica relativa al campo de la microbiota en estos últimos años? (Minuto 17:50)

Pues me he sentido cuestionada y lo que hacía era intentar formarme y buscar a los mejores para aprender de ellos, porque hay cosas que vemos en consulta y sabemos que hay patrones que se repiten. Después, empiezan a salir estudios y te dan la razón.

Es cierto que antes relacionar intestino con fertilidad era de locos, pero igual que relacionar emociones o que el estrés pudiera afectarte. Gracias a que cada vez hay más estudios y publicaciones, lo estamos viviendo ahora como normal y de hecho ya hay test que se hacen solo de esto y que son parte fundamental del tratamiento de la fertilidad.

>> Además de fertilidad, vosotras tratáis la salud hormonal en general, especialmente en la mujer. Vivimos tiempos en los que las palabras endometriosis y SOP ya no son tan extrañas como lo fueron antaño. ¿Qué sabemos de estas patologías? ¿Por qué su incidencia es tan alta y qué factores ayudan a su aparición? (Minuto 19:05)

Yo noto que en la práctica vamos más rápido que en la teoría. Eso va por delante. El Síndrome de Ovario Poliquístico es considerado por muchos profesionales como un ovario poliquístico. Es decir, que aparezca en una ecografía un ovario con muchos pequeños folículos en forma de corona, ya me permite poner una etiqueta, pero esto no es tan así, porque hay mujeres que tienen un síndrome hormonal que puede ser desde un exceso androgénico (el 70% de los casos están relacionados con la resistencia a la insulina), también suele haber exceso androgénico, algunas mujeres no llegan a tener reglas regulares, la tiroides también suele estar afectada… y todo asociado a una peor calidad ovocitaria.

Luego hay mujeres que no tienen ninguna de estas cosas, pero sí tienen un exceso de comportamiento de la hormona suprarrenal y ahí tiene mucho que ver el estrés. Ahora se están incluso descubriendo nuevos tipos de SOP.

En cuanto a endometriosis, lo que yo veo en consulta es muchísima relación de mujeres con SOP y endometriosis. Esta última es una enfermedad dependiente estrogénica, con presencia de tejido muy parecido al del endometrio que se implanta fuera del útero, a veces en una trompa, en un ovario… o donde sea, puede estar hasta en el pulmón.

Eso nos habla de un sistema inmune que no sabe trabajar, porque si no eso no se produciría. Tenemos una mujer con unas reglas muy dolorosas, un importante exceso estrogénico por una mala detoxificación hepática, tiene un intestino con disbiosis, tienen inflamación durante todo el ciclo…

Otro problema de la endometriosis es que cuando te quedas embarazada, paras nueve meses ese trajín y sí que le ayuda ese parón. Entonces, antes las mujeres tenían hijos con 20. Si tenían endometriosis, con 21 tenían al bebé, y con 23 otro y con 27 otro y es como si ellas mismas se la fueran parando. Ahora, tenemos los hijos más tarde y muchas mujeres tienen regla retrógrada, que quiere decir que se desplaza también hacia las trompas, y cada vez hay más implantes.

¿Qué afecta? El estilo de vida. No era lo mismo cómo vivían nuestras abuelas que nosotros. Ellas seguramente tenían ese pico de cortisol en hechos muy puntuales y nosotros lo tenemos muy elevado. Luego, los tóxicos. Hay muchísimos estudios relacionando endometriosis con disruptores endocrinos, porque el hígado no detoxifica. Y después, la disbiosis. Esas mujeres tienen que ser tratadas de disbiosis intestinales, porque también están provocando disbiosis vaginales. Es un combo importante.

>> ¿Cuáles son las señales de alarma que debemos tener en cuenta de cara a pedir una cita con un especialista por estos problemas? (Minuto 25:15)

Si durante la ovulación o la menstruación, yo tengo un dolor que hace que me tenga que medicar, a mí me pasa algo. No tengo que recurrir a la medicación por un proceso fisiológico. Sí que hay una pequeña inflamación, pero si tengo que medicarme para seguir mi día a día, tengo un problema. Y los ginecólogos en esos casos no deberían decir que todo está bien, sino que ellos no ven nada, para poder recurrir a especialistas que sí podamos darnos cuenta.

Algunos síntomas en endometriosis pueden ser, además del dolor de la menstruación, dolor en la relación sexual, digestiones horrorosas, problemas intestinales, alternando diarreas con estreñimiento; mucha hinchazón, regla muy abundantes, con coágulos… 

En el caso del ovario poliquístico, podrían ser reglas irregulares, aunque van muchas cosas asociadas, porque también puede dar dolor, exceso de sangrado, mucho vello, acné, barriga hinchada pero de grasa, por la resistencia a la insulina…

Y también les debemos preguntar a nuestras madres y abuelas si a ellas también les dolía la regla, porque la endometriosis y el SOP tienen ese componente también genético.

>> En estos casos, ¿modular la microbiota puede ser de utilidad? Si es así, me gustaría que nos hablases un poco sobre tu experiencia en la práctica clínica con el uso de probióticos. (Minuto 28:30)

Nosotros hacemos en consulta un primer cuestionario de 350 preguntas, con eso ya te lo digo todo. Preguntamos a nivel digestivo y en el 99,9% de los casos trabajamos con Adomelle, Enterelle, Bifiselle, Femelle… Y luego, hacemos alimentación con suplementación y probióticos para regenerar las mucosas, pautamos ejercicio físico, gestión del estrés… Una combinación para hacer un tratamiento integral.

Y por supuesto tenemos que tener en cuenta que no se pueden tomar los probióticos a la ligera, ni con 20 cepas, porque puede ser que en tu caso algunas cepas estén sobrecrecidas y esto empeore tu situación. Un profesional tiene que determinar qué cepas necesitas y darlas a tiempos, bien pautadas. Hay que seleccionar y saber en qué momento damos cada probiótico y con qué objetivos.

Tenemos la creencia de que porque algo sea natural es inocuo y no es verdad. Algo natural puede crear un gran problema y empeorar tu situación y tu fertilidad y reestructurar después todo esto es difícil. Mejor no hacer experimentos.

>> ¿Tres consejos para cuidar nuestra salud reproductiva y hormonal y mantener en buen estado nuestra microbiota. (Minuto 33:22)

Uno, si tú sientes que algo no va bien, sigue buscando. Si vas a tu gine o a tu médico y te dice que es normal que estés cansada, que te caiga mucho el pelo, que se te rompan las uñas… sigue buscando, porque eso te va a ayudar a llegar antes a ese bebé.

Luego, alimentación sana y sobre todo, muy variada. Porque a la microbiota le gusta la variación, introducir distintos colores, frutos rojos, fruta en general, verduras… No centrarnos en un menú.

Que el ejercicio esté presente. No en exceso, porque también va en detrimento de nuestras hormonas, ni quedarnos cortos. Y en mujeres, sobre todo con resistencia a la insulina, un ejercicio más de fuerza.

Dormir. Necesitamos la melatonina, que de hecho se da como suplemento para mejorar la calidad ovocitaria. Y, sin duda, el estrés. Hay que intentar trabajar con él, buscar técnicas y ayuda. No hace falta pasar esto sola. Todo el mundo debería ir a terapia pero si además estás pasando por un proceso tan traumático, pide ayuda y no te sientas mal por ello, porque aquí no hay culpables.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los probióticos son microorganismos vivos que confieren un beneficio a la salud cuando son suministrados en cantidades adecuadas. Las especies de Lactobacillus y Bifidobacterium son las más utilizadas como probióticos, pero también…

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