Disbiosis: el desequilibrio de la microbiota

«Cuando el equilibrio de este ecosistema se rompe o se altera, la comunidad bacteriana ve mermada su acción metabólica y no es capaz de preservar el estado de salud de la persona afectada. Es lo que se conoce como disbiosis. Esta situación suele derivar, entre otros factores, de los cambios que se producen por la edad, el tipo de alimentación o el uso de fármacos»

Hablando sobre bacterias y microbiota

Hasta hace no demasiado tiempo, la palabra “bacteria” suscitaba una reacción negativa en el imaginario social. No en vano, algunas de las que existen le han causado – y le causan – graves infecciones y enfermedades al ser humano. Sin embargo, hay todo un ‘ejército’ de bacterias que se sienten olvidadas por la Historia y por el relato científico, dado que, lejos de hacerle daño a nuestra salud, son unas auténticas aliadas a la hora de hacer frente a patologías y dolencias.

Afortunadamente, la investigación médica ha ido avanzando en los últimos tiempos y no solo le ha dado nombre a nuestras ‘bacterias amigas’, conocidas actualmente como microbiota, sino que también ha conseguido demostrar con rigurosidad y metodología científica sus efectos en la salud y su relación con el desarrollo de algunas de las enfermedades que más afectan a las sociedades modernas occidentales.

Son cientos de miles las especies microbianas que habitan en nuestro organismo y que contribuyen a su correcto funcionamiento. La composición de la microbiota se va a ver modificada por factores como los hábitos de vida o el propio estado del sistema inmune. Hasta cierto punto, la microbiota tiene capacidad de resiliencia, es decir, es capaz de adaptarse a las variaciones de nutrientes y a cambios en el ecosistema. Realmente su composición no es algo estático, más bien hablamos de un equilibrio dinámico.

probióticos 4ª generación

¿Que es el desequilibrio de la microbiota o disbiosis?

Cuando el equilibrio de este ecosistema se rompe, la microbiota deja de cumplir con todas sus funciones y no es capaz de preservar la salud del hospedador. Es lo que se conoce como disbiosis. Esta situación suele ser causada, entre otros factores, por los cambios que se producen por la edad, el tipo de alimentación o el uso de fármacos. La consecuencia es “la aparición de fenómenos fermentativos y/o putrefactivos” y de una inflamación de bajo grado.

La clave para que la microbiota ayude a nuestro organismo a funcionar de la mejor manera es que esté en equilibrio, lo que se conoce como estado de eubiosis.

Disbiosis e inflamación de bajo grado

Sobre esto último, Nature Reviews Gastroenterology&Hepatology publicó en el 2017 un estudio en el que se confirmaba esa capacidad de la disbiosis de “encender” focos inflamatorios en el cuerpo, debido que produce la liberación de lipopolisacáridos de la pared externa de las bacterias gram-negativas.

Estos lipopolisacáridos se ‘suben’ a los quilomicrones, las partículas responsables de trasladar los lípidos de la dieta desde el lumen intestinal hasta otras áreas del organismo utilizando el torrente sanguíneo como vehículo de desplazamiento.

La conclusión a la que llegaron los investigadores fue clara: cuanto mayor era la disbiosis en un paciente, mayor era el número de quilomicrones que ‘viajaban’ por su organismo y más elevado era su estado inflamatorio general.

Disbiosis: Síntomas y tratamiento

Los síntomas clínicos que caracterizan al desequilibrio de la microbiota intestinal son la hinchazón y la distensión abdominal, flatulencias, alternaciones del tránsito intestinal – tanto diarrea como estreñimiento – y, a veces, dolores abdominales, como los cólicos. Es de sobra conocido el eje intestino-cerebro, sabemos que una alteración de la comunidad microbiana en el intestino puede afectar al desarrollo neuronal, la cognición o el comportamiento. Tanto es así que se plantea el uso de microbioterapia para el tratamiento tanto de patologías psiquiátricas como neurodegenerativas.

Puede tener lugar, además de desequilibrio de la microbiota intestinal, una disbiosis del microbioma oral, vaginal o pulmonar. Las consecuencias de estas perturbaciones son muy variadas, desde periodontitis, vaginosis o una mayor predisposición a padecer asma. 

Revertir una situación de disbiosis para conseguir que nuestra microbiota vuelva a estar en armonía, lo que se conoce como eubiosis, pasa por la ingesta de cepas probióticas seleccionadas, siempre de derivación humana y de cuarta generación (para que sean ácido resistentes y no mueran en el estómago). Además, es necesario cambiar los patrones de alimentación y adoptar toda una serie de hábitos saludables.

Como reequilibrar la microbiota con probióticos específicos

El médico Marcello Romeo defiende que las cepas bacterianas transitorias Enterococcus faecium y Saccharomyces boulardii consiguen eliminar microorganimos patógenos como E. coli, Candida albicans, Clostridium, Proteus… ¿Cómo lo hacen? “Por medio de mecanismos de competencia y de exclusión espacial y produciendo proteasas específicas, bacteriocinas, ácido butírico y ácido fórmico. Todos estos compuestos son capaces de destruir bacterias, virus y hongos”, detalla Romeo.

Una vez conseguida la eubiosis, el siguiente paso es la “cuidadosa y precisa recolonización microbiana selectiva y secuencial del intestino delgado y del intestino grueso, suplementando, en primer lugar, con bifidobacterias capaces de recolonizar el intestino delgado y, en segundo lugar, con lactobacilos, cuyo destino será el intestino grueso”. Terminan la recolonización cepas de bifidobacteria y lactobacilos especificas juntos al almidón resistente.

El nombre que recibe todo este proceso en la práctica clínica diaria es el de reimplantología con probióticos específicos.

Bibliografía

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